Permanecen en la mirada,
en los resquicios de la memoria
donde hay historias que parecen cerrar su ciclo,
alimento para las dudas que atacan y cierran el avance.
Pueden llevarnos al lugar
donde yacen los escombros de las causas vividas
por donde han envejecido algunas motivaciones
y se diluyen obstáculos que alguna vez fueron insalvables.
Pueden llevarnos hasta el espejo
donde otros se han mirado
para enfrentar sus miedos
de esa manera seguir o caer
en el fango de las indecisiones.
Pueden llevarnos a sueños labrados entre pesadillas
donde hay heridas que muestran sus cicatrices
y el dolor aun emana, aupando otros destinos,
saltar entre el calor de otros brazos.
Destinos que se desvanecen entre realidades
e incomprensiones, bifurcándose en otros sueños,
tratando de encontrar la luz necesaria,
y desde allí emerger para la batalla.
Pueden llevarnos sin el equipaje necesario
o cargados de sueños no compatibles con tu lucha,
ir liviano como una hoja arrastrada por el viento,
dejarse caer en cualquier lugar.
Desde allí,
mirar como otros afirman sus raíces, luchas, sueños,
hechos que conducen de nuevo a pararse frente al espejo,
donde se reflejan los caminos bifurcados en el tiempo,
miras en tu piel las huellas de una vida caminada,
sin bitácora, sin brújulas,
quizás esperando el ultimo recorrido.
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