Esperaba con ansias el fin de semana para ir al lago que tanto le gustaba, para el era un lugar mágico, donde se despojaba de todas sus angustias y del estrés de la ciudad. Este lugar no era desconocido para el ya que cuando era niño vivió con sus padres en una casa muy humilde a la orilla del lago. Aunque Fernando ya es adulto y siendo un hombre tan exitoso y ocupado siempre encuentra un momento para visitar aquel lago que le trae tan maravillosos recuerdos, sentía verdaderamente amor por aquellas aguas, era algo inexplicable lo que lo atraía a ellas.
Una tarde mientras caía el sol, sentado en la orilla del lago lanzando algunas piedras algo increíble le sucedió, las piedras que lanzaba se las estaban devolviendo arrojándolas fuera del lago, sorprendido y asustado a la vez por que había pasado se levanta y observa fijamente el agua como esperando que saliera lo que estaba bajo la superficie.
A la mañana siguiente todavía desconcertado por lo que le había pasado se dirige con temor al lago, pero antes que el llegara a la orilla ve a una mujer sentada despalda y sin ropa, esto le pareció muy extraño., acelera el paso para ver que le había pasado y tratar de ayudarla, pues pensó que ella estaba en problemas pero en ese instante cuando ya esta cerca ella voltea lo mira y sin decir nada entra en el agua y desaparece. Todavía Fernando visita el lago cada vez con mas frecuencia, quiere encontrarse con aquella misteriosa mujer. El siempre se sienta a la orilla y lanza algunas piedras y el lago se las devuelve, esta seguro que es ella y esa su manera de comunicarse.