El trayecto del melancólico (reflexiones)

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“¿Te encuentras triste?”

No, no estoy triste. La tristeza no es nunca el problema. El problema es mi resignación. La tristeza es efímera al igual que la felicidad. Son momentos. Lo que realmente perdura en uno es la resignación, la mentira y el odio. También el amor y la estupidez.

A veces el estadío es el no-estar.

Como cuando conversas con alguien que está atento sólo a su teléfono. Digamos que eso está en ti, una ausencia profunda y casi absoluta de algo.


Cuando la gente dice sentirse vacía es debido a esa ausencia. En su momento se le llamó melancolía y por supuesto era una enfermedad alojada en el hígado el cual comenzaba a producir una bilis negra. Dicha bilis debía de ser drenada de alguna forma. La medicina antigua por todo lo que narra Galeano era interesante. Había fluidos que designaban las clases de humores. —bilis amarilla, la bilis negra, la sangre y la flema —, pero eso es tema aparte. Prosiguiendo, esa melancolía puede convertirse en locura con el tiempo. Como una especie de vino que se añeja y que sólo se pone espeso.

La locura del melancólico es visible en la obra de Shakespeare. El personaje del príncipe Hamlet está loco. Es el príncipe melancólico que entregado a su propia locura, comienza a ver al fantasma de su padre el cual lo acosa y lo obliga a vengarlo. Hamlet entregado disfruta la venganza y la maldad de la misma. El final lo conduce a la tragedia donde todo aquello que ha amado y también lo que odia mueren incluso él. Esa es la autodestrucción. El sujeto deprimido busca autodestruirse. En la antigüedad, melancolía era una enfermedad diagnosticada a quien rehúsaba y huía del trato con otros seres humanos. Podríamos decir que el mundo siempre ha sido para quienes son filantropos a pesar de que el historial bélico es muy largo.

El sujeto deprimido busca autodestruirse. En la antigüedad, melancolía era una enfermedad diagnosticada a quien rehúsaba y huía del trato con otros seres humanos. Podríamos decir que el mundo siempre ha sido para quienes son filántropos a pesar de que el historial bélico es muy largo.

Pero melancolía como ya he dicho no es sólo enfermedad o literatura, además de un sentimiento profundo como un océano, Aristóteles la celebraba en su "Problema XXX" como una especie de esencia de la pura genialidad, algo que sólo mejoraba a todo tipo de artistas.

«¿Por qué razón todos aquellos que han sido hombres de excepción […] resultan ser claramente melancólicos?».
Aristóteles, problema XXX.


Si vamos por un ejemplo no podemos decir que Alan Moore sea un tipo que siquiera se ve simpático. Toda su obra literaria se basa en la deconstrucción de aquellas imágenes que la sociedad considera como buenas como la figura del superhéroe, la cual en Watchmen es deconstruida a través de una serie de personajes patéticos, lamentables y locos. Todo el mundo donde esto sucede es triste, oscuro y lamentable. La obra literaria de Moore sigue este mismo camino amarillo y todas son obras increíblemente valiosas. Moore también es oculista y es una persona de centro, no obstante ha destinado muchísimo de su dinero a la caridad. Por otro lado tenemos a Paulo Cohelo, un pontífice de la autoayuda, de la ley de atracción y al igual que Moore perteneció al movimiento hippie. Toda su obra se basa en escupir mierda lamentable haciendo creer a sus lectores que están entendiendo la naturaleza humana, mientras se alejan de la norma por los cinco minutos en que Cohelo por capítulo habla de la magia sin terminar de soltarle la mano al Cristianismo. Vive en una enorme mansión en Suiza.

Retomando el punto central, las mejores obras son usualmente escritas por personas tristes, deprimidas y horribles que siempre rehuyen del trato humano. Sé que otros autores intentan reflejar que lq gente así rehuye de forma absoluta a los tratos humanos y que de eso se valen de la figura del vampiro, razón por la cual la propia deontología del vampiro de Hollywood recae en los clichés de crear personajes emos pero guapos los cuales no entienden nada de la naturaleza humana. Es más, la rechazan. Quien entienda a la naturaleza del ser humano no tiene que estar limpio del olor a sexo en sus genitales o de alcohol en su boca. Puede ser un vampiro que toca canciones oscuras en una ciudad soleada, contradictoria y tan parecida al infierno como lo es Los Ángeles.


Huir del trato humano no significa desear la soledad. El ser humano es egoísta, y el egoísta desea eliminar la soledad. Esa es la racionalidad del egoísmo. El egoísmo no es voluntad pues el egoísta razona lo que desea, no espera a que las causas obren a su favor. Superar y abolir la soledad sólo es posible siendo uno mismo y para que podamos ser nosotros mismos precisamos de todos los demás. Jean Paul Sartre decía que los demás eran el infierno, y es cierto. Las personas son espejos donde nuestra Persona se refleja arrojando distintas posibilidades como distintos son los espejos. Nosotros a su vez somos un espejo para los demás, somos su infierno, o como decía Borges en su poema "La moneda de hierro", somos «el espejo recíproco del otro». Ellos te permiten ser tú mismo a medida que te ven. Por eso sufrimos. En el anime llamado Neon Genesis Evangelion existe una coraza la cual nos protege de esas miradas. Se llama Campo AT, o Campo de Terror Absoluto. Un lugar casi sacrosanto creado por nuestras propias almas como mecanismo de defensa para que el pequeño mar de subjetividades que somos todos nosotros no se desprenda de nuestros cuerpos y se termine mezclando con el de todos los otros seres humanos. Si la individualidad de los sujetos súbitamente desapareciera ya no habría personas, sólo una sopa uniforme extendida por todo el globo.


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