Desde la banca
detrás de la iglesia
te recuerdo, necia.
Cuántas veces
que me di de santo
mirando tu encanto
y luego dijiste
que no es para tanto.
Pero ahí va el agua
tan perseverante
detrás de tu enagua,
dichoso, galante
y aluego dijiste
echa pa delante.
Que puedo decirte,
luego que tú amor
muy pronto se fuera,
dejando despojos
y muchos enojos
todo a tu manera.
No pude cambiarte
si solo vivías
por amor al arte.
Por eso hoy sentado
detrás de la iglesia
donde prometiste
un amor eterno,
te recuerdo, necia.
Poesía y fotografía
@saulos