El olor a pan recién hecho me despertó como a la 7 de la mañana. Aunque soy de los que se levantan a las 4 todos los días, el día anterior me había dejado exhausto.
Baje a la recepción, solo el guardia dormido y una señora del aseo estaban despiertos. Era de suponerse que un hotel tan económico no iba a tener desayuno, pero justo enfrente de la tienda estaba la panadería, al menos podría comer algo antes de ir a la playa.
Historia corta