Flores y Espinas. Blognovela

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Flores y Espinas

Inquieta como ella sola, Inocencia miraba a través de la ventana.

-Es la hora a la que pasa Francisco Alejandro, tan guapo que se ve vestido de novicio, parece un santo- decía.

Todas las tardes Inocencia esperaba la hora en que Francisco salía a comprar el pan. No le decía nada, tan solo soñaba que dormía en los brazos de aquel galán, pero al mismo tiempo se sentía angustiada por sus pecaminosos pensamientos. Quién era ella para tratar de arrebatarle un hombre a Dios.

Mientras tanto, del otro lado de la calle, Margarita también lo observaba al tiempo que se lamía los labios con un deseo sexual insaciable.

-Qué triste mi vida- decía

-El amor de mi vida pronto profesará y será más inalcanzable que nunca-

Ambas se guardaron sus propias palabras para sí, tratando de sepultar la lujuria y la ansiedad, pero entonces se confirmó lo que sospechaban una de la otra. Cruzaron miradas a través de la calle tratando de ocultar la resignación.


Historia corta y fotografía

saulos@saulos

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