Sentía una pesadez en mis ojos que no me permitía abrirlos, me sentía desorientada y con un intenso dolor de cabeza, a través de mis ojos lograba percibir una fuerte luz; escuchaba sonidos constantes de aparatos, eran sonidos repetitivos y enloquecedores; personas iban y venían todo el tiempo. Intentaba moverme pero para mi sorpresa no lo conseguía, no entendía que estaba pasando, ni porque mis manos estaban sujetas a una camilla.
Sentía como si estuviera al borde de la locura, intentaba gritar pero no podía, las palabras no lograban salir de mis labios y me sentia impotente. Haciendo todo lo posible por abrir los ojos, pude entre abrirlos y aun desorientada pude notar que las personas que iban de un lado otro, eran enfermeras y que los aparatos que tanto me molestaban con su sonido, estaban conectados a mi. Me preguntaba una y otra vez que estaba sucediendo y no encontraba la respuesta.
Sin entender qué pasaba, intentaba recordar, pero nada llegaba a mis pensamientos, era como si alguien hubiera entrado a mi cabeza y hubiera eliminado esa parte de mi memoria. Tenía miedo, me sentía acorralada.
Después de unas horas, cansada de pensar, de no encontrar sentido a lo que estaba viviendo, recordé que tenía tres meses de embarazo, como loca comencé a moverme de una lado a otro, las enfermeras corrían a calmarme, y entre llanto, señalaba mi vientre y con un gesto de la mujer que tenía en frente, pude entender porqué estaba ahí.
De súbito un recuerdo llego a mi memoria, estaba con Paul e íbamos en el carro hacia la casa de campo de su madre, poco a poco iban llegando más recuerdos pero eran borrosos y no lograba comprenderlos en totalidad, hasta que de un momento a otro sentí una aguja entrar en mi brazo y sin más, todo se volvió oscuridad una vez más.
¡Que todo lo bello rodee tu vida, eres un ser de luz y puedes crear en todo momento todo lo que desees... Solo debes abrir tu corazón!