Especialmente a la comunidad hispana. Les traigo este microrrelato que es mi aporte para el concurso #MicroTerror256, respondiendo a la organización e invitación de @trenz.
Espero les agrade. Pasé un momento agradable escribiéndolo.
Una de la tarde. Mal día, húmedo y caluroso, de esos abominables en que el diálogo no permite dominar a las fieras. No comí. Miré sin escuchar el televisor. Me dejé llevar y mi cuerpo quedó tendido en la cama, de espaldas. Los ojos cedieron a las voces metálicas y todo se hizo nada.
¿Cuánto tiempo pasó? Así debió sentirse el hombre creado por primera vez. ¿Era de noche?
_ ¡Mamá!
Es Francisco. Alcé la vista; pero no vi el techo.
La cama estaba vacía.
Sentí miedo, profundo y frío. El sudor se escapaba. ¿Éste es un sueño? Los sueños se cuentan alrededor de una mesa con amigos y café. Y de este no podía salir. No podía salir de mí. Comencé a llorar con los ojos secos.
_ ¡Mamá!
Grité con la boca cerrada.
Tarde de sol, Francisco se aleja. Lo veo desaparecer entre los rayos de luz en el cuarto oscuro. La guitarra en el hombro. Su sonrisa de despuntar de hombre maduro. Mi esposo, en quién más podría confiar.
Escuché gritos fuera de mi boca, sellada.
_ ¡Mamá!
Se dio vuelta y levantó la mano hacia los rayos del sol que se encontraron con su cara. Alcé las manos tratando de asirme al aire, sólido, para tratar de alcanzarlo. De repente, Francisco fijó sus ojos en mí. Su sonrisa desaparece.
¿Cómo es posible que me dejes?
_ ¡Mamá!
¿Cómo voy a regresar por mi hijo, que me llama?
La sonrisa volvió a aparecer en su rostro. Fría, dura, satisfecha.
La cama estaba vacía.
Anímate aun hay tiempo de concursar:
https://steemit.com/spanish/@trenz/concurso-de-microrrelatos-de-terror-microterror256-semana-1-perfido