Son pocas las personas que saben lo mucho que uno se sacrifica en ocasiones para mantener informado a través de un canal de Telegram a más de 10 mil suscriptores y más aún cuando cambian la rutina del futbol por una variedad de deportes. Bueno así me mantuve durante los 17 días de competencia en estos Juegos Olímpicos de Paris 2024, en donde sufrí como nadie las decepciones de los atletas cubanos y casi lloro con los que si obtuvieron medallas.
Doloroso fue también ver a otros cubanos que llevaban en su pecho las banderas de otros países que no son el nuestro, y pensar que en un momento de su vida defendieron los colores de nuestro país con ese hermoso CUBA dibujado en el pecho de cada atleta. Como muchos conocen, nuestro país finalizó en el lugar 32 con 9 medallas, 2 de oro, 1 de plata y 6 de bronce, una actuación inferior a la de Tokio 2020, y la peor actuación desde México 1968, por primera vez desde 1960 nos quedamos sin medallas en el atletismo.
Aunque hay que reconocer que el nivel competitivo de este deporte se ha expandido por varias latitudes y longitudes del planeta, aun así eso no justifica que atletas con posibilidades de medallas se hayan quedado a deber como la del triple salto femenino, ya que ante la ausencia de la extra clase y fenomenal saltadora venezolana Yulimar Rojas, y la pobre competencia que tuvo la ucraniana Bekh-Romanschuck, no era para que Leyanis Pérez, que traía marcas aceptables se haya quedado por debajo de lo esperado, quedando incluso por detrás de Liadagmis Povea que venía saliendo de una lesión inclusive.
También molesto estoy porque no existe un cambio generacional para esos atletas que llevan años dándole alegrías a nuestro país y que en la Olimpiada cayeron bien temprano y fueron justamente los abanderados, que desde los juegos de Atenas en el 2004 el abanderado no se iba sin medallas, y yo me pregunto dónde está el relevo de Julio Cesar La Cruz, dónde está el relevo de Idalys Ortiz, aun no entiendo como el judo un deporte que en nuestro país siempre haya sido de prioridad se haya ido en blanco y que el mejor resultado haya sido un quinto lugar de la mano de un hombre que fue campeón del mundo, es inaceptable.
Creo que el profesor Ronaldo Veitia, que en paz descanse, tomó la decisión correcta de retirarse de los tatamis como entrenador después que vio como el judo iba en decadencia. Los deportes colectivos son otro asunto que da vergüenza que nuestro país lleve dos citas olímpicas consecutivas y 1 de las ultimas 4 con participación de deportes colectivos, y que solo el voleibol de playa haya sacado la cara, y solo perdieron ante la dupla que quedó como campeón olímpico, han quitado el béisbol del programa olímpico, pero en Tokio tampoco estuvimos y es el deporte nacional, declarado incluso como patrimonio.
Y si hablamos del voleibol de sala hay que llevarse las manos a la cabeza, a pesar de que el torneo más parejo que hubo en esta olimpiada fue el voleibol de sala masculino. Pero si vamos al femenino, donde Cuba es la única nación con tres títulos olímpicos consecutivos es algo que podrán pasar los años y nuestro país jamás igualará, ni jamás tendremos un entrenador de clase como Eugenio George, el mejor entrenador del siglo pasado según la Federación Internacional de Voleibol.
Entonces, ya el cubano se ha cansado de los mismos pretextos de siempre que si el éxodo masivo de atletas, si todo eso es verdad, pero se han preguntado por qué se nos van. Hay que cambia todo lo que deba ser cambiado y este lugar 32 espero le haya abierto los ojos a unos cuantos que aún viven en la burbuja de que somos una potencia en el deporte, si lo somos, pero tenemos que ponernos al parejo con el mundo y no quedarnos por detrás.
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