La vida se renueva como la tierra cambia sus capas, a veces por agua, a veces por el viento y hasta el fuego renueva los paisajes que vemos en las superficies. Los movimientos naturales requieren tiempo, pero se van dando a veces sin darnos cuenta.
Sutilmente cambiamos nuestro lado de peinarnos, simplemente con el ánimo de experimentar esos nuevos estilos. Como la música nos hace cambiar la emisora porque nos gusta o porque no nos gusta, buscando ese ritmo de palabras que nos atrae y atrapa.
La música nos renueva el polvo de nuestros oídos, nos hace mover un pie o la mano disimuladamente en ocasiones creemos que nadie nos ve, ese sutil movimiento.
Aunque no nos guste la práctica, es la que vuelve el sonido como único y especial, saca lo mejor del maestro y alumno.
La sutileza de los estilos necesitan siempre ser renovados, cada cierto tiempo las modas regresan haciéndonos sacar los gruesos cinturones de la época de la tía coqueta. No toda moda es renovación y no toda renovación se vuelve moda.
Con bríos renovados afrontamos cada día con la esperanza siempre por delante de que todo siempre saldrá muy bien. Nos encanta ayudar y salir adelante con el delantal del trabajo bien puesto.
Tomamos un respiro y salimos a enfrentar la mañana con nuestro estilo particular.
Respira que es lo mejor que sabemos hacer cada mañana.
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