A veces la felicidad está al alcance de un dedo, así que desconéctate y oprime el botón que apaga todo, lo que no te deja dormir, ni vivir en paz.
Desde tiempos antiguos
el hombre ha buscado la felicidad
en cada esquina del mundo
sin saber que estaba en la punta de su dedo.
De allí he titulado mutea la infelicidad
como un rasgo inaudito
a saltarnos la sola idea
que esta en nosotros escoger el destino.
A una nariz de ser feliz
siempre la excusa perfecta,
para salir airosos
navegando en la vida.
Muertos por dentro,
salimos del umbral aturdidos
por las sombras de la vida
buscando respuestas templadas.
Busca la felicidad
saliendo de tu esquina preferida
incautando sonrisas
revelando verdades.
Solo al estar en soledad
se desatan las furias
del tiempo perdido
y nunca recuperado.
En el camino a los cambios certeros
que nos ofrece la ruta vida,
somos lentos en pasos
y buscando la felicidad.
Este silenciar la felicidad para llegar a un sufrimiento diario, parece que nos encanta estar en estado de angustia total y cuando logramos atrapar esos pequeños instantes simplemente no los reconocemos, lo descartamos porque creemos no merecerlos.