A medida que avanzamos lo seco va quedando atrás, muchos sembradíos de girasoles se van asomando.
Comenzamos a subir y todo se vuelve muy verde y fresco.
Tuvimos que hacer un trasbordo a un autobús para el último tramo, ya eso me lo había comentado mi hija.
Después de tomar otro autobús para ir a playa la concha. El ayuntamiento y luego a comer.
Que playa tan hermosa y bastante larga, sus olas muy suaves.
De verdad que hay muchas cosas que ver, pero se me cansan las piernas. Disfruto mucho descubrir estos espacios. El hotel maravilloso y la comida estupenda, el clima muy fresco. Ya mañana regresamos a Madrid, volvemos a la rutina.
Nos vemos en el camino.