Vivía en un lejano pueblo llamado el rodeo era un pueblo polvoriento de carreteras de tierras y casas de barro cada casa estaba muy retirada de la otra, nos tocaba sacar el agua de pozo y limpiarla con el cactus pelado que al echarlo al agua funciona como un limpiante orgánico.
Mi madre mujer trabajadora en los quehaceres del hogar pero también muy hábil con las manos tejía chanclas de suela de cauchos los famosas alpargatas por ser el hombre y mayor de mis hermanos y por ser mi madre soltera me toco sustentarla en las actividades del hogar.
Mi querida abuela siempre en su chinchorro, esperándome al regresar.
Me tocaba venderla las alpargatas y comprar las cosas necesarias para el hogar.
Debía caminar un trecho muy largo, desde donde me dejaba el transporte hasta llegar a mi hogar.
comienzo a gritar mama, mama, mama.
Mi mama angustiada en mi hogar sale a buscarme al camino.
Esa aterradora noche pude ver un hombre que se me acercaba en un caballo al esconderme en un matorral, no era normal personas con caballo me asomo para visualizar si lo conocía al verlo de cerca ese hombre ese jinete no tenia cabeza su caballo daba vueltas en el lugar yo me quede inmóvil me tape los ojos y rogué que se fuera.
Mi madre salio al camino , varias cuadras y llego al lugar donde me encontraba.
Esa misma noche mi querida madre me dijo hijo nos iremos de este pueblo no podrás pasar esto nunca mas y no pondre mas a mi pequeño en esta situación tan peligrosa, solo por ayudarme me abrazo y beso. Esa noche sentí la ternura de mi madre pero también, me tope con algo que creemos que no existe pero es cierto los Espíritus andan caminantes alrededor nuestros como almas en pena.
Este relato es de mi padre es una historia que me contaba al pie del chinchorro espero les guste me encantaria que estuviese con nosotros para que pudiera ofrecerles mas detalles de una historia real.
Se les quiere hermosa comunidad si les gusto COMENTEN, BOTEN, REESTEEN