Hello, Wednesday walkers!
Inspired by the weekly #WednesdayWalk challenge proposed by @tattoodjay—an activity that always starts with a smile—today I’m taking you along on a walk to a rather unique destination.
Although I had previously been invited to an exhibition by my friend, the painter Frank Michel Johnson Pedro, I confess I had forgotten the exact time and nearly missed the opening. As it turned out, a twist of fate—or simply the way life unfolds and the steps we take along the path—led me there just in time.
I was just letting time take its course—wandering aimlessly, without a specific destination, hoping to find someone with whom I could share a smile—when my steps suddenly led me right to the Hermanos Saíz Association art gallery (one of the venues where young art comes to life in my city), and I remembered Frank Michel’s exhibition.
My footsteps passing through ruined, empty places—as if suspended in space and history...
Fortunately, I arrived just in time for the opening, and although I was already familiar with some of his paintings, I was surprised by this exhibition titled Bajo Cero (Below Zero).
These works are part of a retrospective of Frank’s art and, at the same time, evidence of a larger-scale project he is currently developing.
In the artist's own words, his work is a cartography of the strange and wonderful—a way of processing the world.
In this exhibition, every cut-out shape and drawn pattern is a piece of a visual puzzle that seeks to question our sense of gravity and the nature of reality itself, viewed through a Cuban and Latin American lens.
We are speaking of an artist whose works have occupied prominent spaces at the National Museum of Fine Arts—a fact that gives you some idea of his stature.
While several of his paintings have already been sold internationally, it is worth highlighting the boldness with which he challenges established thematic conventions; his work often embraces codes that are difficult for those without a childhood in Cuba to decipher.
Yet, his ability to transform the local into the universal lends his work an added value—one that is all the more appreciated given the diversity with which he exploits his color palette, much like someone exploring a universe still under construction.
I hope you have enjoyed these works as much as I have.
For now, I bid you farewell until the next path unfolds—but not before sending each of you a hug filled with light!
Don't forget to smile!
Thank you very much for your visit!
Thank you very much for your visit!
©Copyright 2026 Roswel Borges Castellanos. All rights reserved.
¡Hola caminantes de miércoles!
Animado por la dinámica semanal de #WednesdayWalk que @tattoodjay nos propone, siempre desde la sonrisa como punto de partida, hoy les hago cómplices de un recorrido cuyo destino se muestra peculiar.
Si bien me habían invitado previamente a la exposición del amigo pintor Frank Michel Johnson Pedro, confieso que había olvidado la hora justa y casi me pierdo la inauguración. Quiso lo causal que llegara a tiempo por cuestiones de la vida y los pasos que marcamos en el camino.
Andaba yo dando tiempo al tiempo, sin pensar, sin destino preciso, pretendiendo encontrar a alguien que me permitiera sonreír en compañía cuando de pronto mis pasos me llevaron justo a la galería de arte de la Asociación Hermanos Saíz (una de las sedes donde el arte joven se manifiesta en mi ciudad) y recordé la exposición de Frank Michel.
Tránsito de mis pasos por sitios destruidos,vacíos, como detenidos en el espacio y la historia....
Por fortuna, llegué justo a tiempo para la inauguración y, aunque ya conocía parte de su obra pictórica, me sorprendió esta muestra titulada Bajo Cero.
Estos cuadros forman parte de una retrospectiva de la obra de Frank y a la vez una evidencia de un proyecto de mayor escala en el que se encuentra trabajando.
Según palabras del propio artista, su obra es una cartografía de lo extraño y maravilloso, una manera de procesar el mundo.
En esta exposición, cada forma recortada, cada patrón dibujado es una pieza de un rompecabezas visual que pretende cuestionar nuestra gravedad, la propia naturaleza desde el contexto cubano y latinoamericano.
Hablamos de un artista cuyas obras han ocupado privilegiados espacios del Museo Nacional de Bellas Artes, para que tengan una idea de su dimensión.
Si bien varios cuadros suyos ya han sido vendidos internacionalmente, es valioso destacar la valentía con que arriesga determinados patrones en sus temáticas por ser puramente abarcadoras de códigos que resultan difíciles de identificar para quien no haya tenido una niñez en Cuba.
Sin embargo, a pesar de ello, la capacidad de tornar lo local en universal, le otorga un valor añadido que se agradece en conjunción con la diversidad con que explota su paleta de colores como quien explora un universo aún en construcción.
Espero que, como yo, hayan disfrutado estás obras.
Mientras, me voy despidiendo hasta un nuevo camino por descubrir, no sin antes, regalarles a cada uno de ustedes ¡un abrazo de luz!
¡No olviden sonreír!
¡Muchas gracias por tu visita!
¡Muchas gracias por tu visita!
©Copyright 2026 Roswel Borges Castellanos. Todos los derechos reservados.
Esta publicación fue traducida parcialmente con Google Translate y cada fotografía fue realizada con un Redmi 15C con el consentimiento de los implicados.
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