Absolutamente nadie nace aprendido, ni mucho menos existe un manual infalible que nos indique de qué manera se debe vivir la vida. En el seno de nuestras familias aprendemos poco a poco una serie de valores, que cabe mencionar no siempre son los mismos, pues varían de familia en familia, y que también pueden estar influenciados por los estándares de cada sociedad.
Luego, al iniciarnos en el ámbito escolar, se nos enseñan aspectos casi netamente académicos. Sin embargo, nada ni nadie nos preparar como tal para enfrentar los diversos episodios y escenarios que se nos van presentando a lo largo de nuestra existencia; debemos ir aprendiendo de cada situación y de cada dificultad, tomando lo bueno y desechando lo que no nos convenga. La vida misma se encarga de darnos las lecciones necesarias para desarrollarnos y seguir adelante. Como dicen por ahí, nadie aprende con experiencias ajenas.