«Y esta es la testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Os he escrito estas cosas para que sepáis que tenéis vida eterna, a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios.»1 Juan 5.11-13
Cuando era más joven pensaba que la salvación era como un examen donde uno tiene que sacar la nota suficiente. Que si no rezaba todos los días, si me equivocaba, si dudaba un segundo, todo se caía. Vivía con esa cosa rara en el pecho, como si siempre me faltara algo por hacer para estar bien con Dios.
Pero la Biblia dice algo distinto. Dice que la vida eterna es un regalo, no un premio. No es algo que ganamos con méritos, sino algo que recibimos con fe. Y eso cambia todo. Porque cuando entendés que tu salvación no depende de cuán perfecto sos, sino de lo que Cristo hizo en la cruz, empezás a vivir de otra manera.
Hay momentos en los que el diablo te recuerda tus errores. Te dice que no sos suficiente, que Dios se hartó de vos, que ya no hay vuelta atrás. Pero la Palabra dice lo contrario. Dice que nada nos puede separar del amor de Dios. Ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente ni lo por venir. Nada.
«Les doy vida eterna y no perecerán jamás; y nadie las arrebatará de mi mano.»
Juan 10.28
Si hoy estás leyendo esto y sentís que tu relación con Dios está rota, que te alejaste demasiado, que ya no hay camino de vuelta... hay buenas noticias. Dios no te está esperando con la lista de cosas que hiciste mal. Te está esperando con los brazos abiertos. Como el padre del hijo pródigo. No importa cuánto caminaste lejos, el camino de regreso siempre está abierto.
La salvación no es algo que podamos perder cada vez que fallamos. Es una promesa de Dios. Y Dios no miente. Cuando Él dice que nos dio vida eterna, significa que es para siempre. No es un contrato con letra chica. Es una palabra que se sostiene por sí misma.
Muchas gracias por compartir esta lectura, deseo que el Espíritu Santo de Dios traiga revelación de su palabra a nuestras vidas.
vivamos por la palabra de Dios