Juego de dos
Suena la campana atemporal,
un tanto esperada e inesperada a la vez,
dejando ver aquel rostro cercano,
cuyo cuerpo envuelto me pone a mil.
Picardías percibo en su sonrisa,
haciendo elevar la temperatura,
no es el sol por la ola de calor,
es el deseo ferviente que captó tu atención.
No quiero ser el débil en juego de rol,
así que te beso sin contemplación,
recibiendo de ti la misma jugada,
queriendo no ser el cordero de la mañana.
Mis manos frotan aquel cuerpo,
entre la suavidad y humedad de tu piel,
encuentro lo que en mi ya hallaste,
desde el momento que en el balcón te asomaste.
Me haces sentir el chico malo,
pero dejarme ganar no era algo de intentar,
entre mi piel ibas a terminar,
mis brazos te atarían y no ibas a escapar.
Dejas ver lo pútrido de tu cuerpo,
dureza de hombría escultural,
que beso mientras encima de ti me muevo,
gemidos de tu boca en tu aliento obtengo.
Buscaste lo que no se te había perdido,
o eso me querías hacer pensar,
sin saber que por dentro te gustaba jugar,
y como un conejo sacrificado terminar.
Te veo levantar de mi cama,
luego de escucharte gemir y gritar,
entre palabras de deseos por más,
cuando el éxtasis nos tomo como un par.
Dejas una vez más tu cuerpo inerte,
desnudo a mi deseosa vista,
queriendo morderte una vez más,
dejándome desearte como sed sin fin.
Te veo partir con mordida en tu labio,
sabiendo que no sería el primero
y ultimo día que te haría gemir,
me buscaras y yo estaré aquí.