Decir París y todo lo referente a ello en el siglo XIX era lo máximo en lo cultural, en moda, en lo arquitectónico, era un modelo a seguir en todos los aspectos civilizatorios. En casi toda Cuba hay barriadas llamadas Versalles, o los puentes como en Matanzas en esa misma barriada se llaman de la Concordia como el de París o El Louvre. Decir París era sinónimo de elegancia..
Por eso al final del siglo XIX el señor Zabala adquirió en propiedad varias habitaciones contiguas de altos y bajos para hacer su hotel restaurante. Las adornó con elementos decorativos en la fachada. Contaba con 40 habitaciones en la planta alta y algunas en planta alta con un patio central con cafetería y un restaurante que daba a la calle. En el patio se mantenían frescos los mariscos como platos principales.
Existía un acuerdo entre la estación de trenes de la bahía en cuanto al horario para que los pasajeros que iban camino al a la Habana pudieran almorzar o degustar un aperitivo.
En ese hotel se hospedaron algunos dignatarios en varias épocas por la Calidad en su servicio tanto de restauración como de alojamiento. Por encima de hoteles como el Velasco o el Louvre.
Con los años 30 y 40 ya no contaba con tanta fama pero se mantiene brindando servicios. En la década del 50 ya contaba con varios inquilinos de carácter permanente y al terminar la década con el cambio de gobierno, los inquilinos adquirieron la propiedad de sus habitantes y se transformó en una ciudadela . Hoy se ve el deterioro de su fachada y la perdida de su glamour.