Este precioso animal llegó a mi casa traído por un amigo, junto a 3 gallinas con la tarea de engordarlos para hacerlos plato exquisito en nuestras mesas, eran la herencia de un señor campesino que había fallecido hacia poco.
No me gustó la idea, pero de negarme la suerte de las aves no cambiaría, de tal modo que las acepté y coloqué en el patio de la casa que tengo arrendada con un amigo, allí había una jaula grande donde alguna vez estuvieron algunas aves y ellos tomaron ese espacio para guarecerse de la noche.
Al siguiente día, cuando fui a echarles maíz que había comprado para ellos, y tal vez como agradecimiento encontré un huevo en el lugar, supuse que era de una de las dos gallinas que parecían más viejas, ya que una blanca y el gallo se veía que eran todavía jóvenes.
Pasaron los meses y las aves siguieron regalándome sus posturas y se hizo costumbre verlas ir caminando por el patio, picando el suelo y comiendo cosas que nunca he sabido que es.
Un día me sorprendió el canto del gallo en la mañana y alguien, conocedor de estos animales, yo nunca había tenido alguno, que ya este había pasado de su fase juvenil a adulto y traté de ver los cambios y ciertamente el porte del mismo era diferente, sus plumas más brillantes, la cresta más alta y como general que lleva a su tropa, las gallinas a un cacareo del mismo lo seguían.
Quedé atrapado por ese porte y comencé a llamarlo en tono de voz alta, gallo, y el animal se detenía, me miraba, cacareaba y seguía su acción.
Poco a poco permitió que me le acercara más, pero nunca he tratado de atraparlo, me le acerco, le hablo y como si me entendiera se me queda tranquilo mirándome y de vez en cuando cacareando.
Nunca he tenido mascotas por lo que Gallo es la primera, una extraña por cierto, como pueden ver en la foto sus plumas rojizas son todo un espectáculo y ha crecido tanto que le calculo debe estar pesando más de 4 kilos, producto que como decía mi abuela, tiene buen pico y se come, junto a su corte, los desperdicios que le traigo de la pizzería.
Algo que me llamó mucho la atención es el hecho que yo les pongo la comida y él espera que las gallinas coman para comer luego.
Al final las aves se salvaron de un destino cruel y les confieso que nunca en mi vida he sacrificado o matado algún animal, he tenido que darle a mi amigo un par de pizzas familiares para pagarle las aves.