La conocí en la parada del bus, todos los días la veía llegar sentía una especie de conexión tal vez solo eran cosas mías pero tenía que conocerla. Todos los días salía dispuesto a por lo menos decirle “Hola” pero todo los días fracasaba solo la veía día tras día llegar tan bella y reluciente debo confesar que a veces me quedaba en la parada hasta que ella llegara solo para verla.
Era cobardía o pena no lo sé pero cuando estaba cerca de ella me sentía muy nervioso, hasta que por fin un día pudimos hablarnos fue realmente maravilloso, desde ese día ir a la parada era la mejor parte de mi día pues yo solo me quedaba ahí esperando que ella viniera para hablarle, aunque no hablamos de nada importante solo eran chistes tontos y preguntas fugases pero que para mi valían mucho.
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Debo confesar que me estaba enamorando me encantaba todo de ella, su pelo, su sonrisa, sus mejillas era una combinación hermosa no era mi culpa uno no elije eso. Trataba de acércame a ella conocerla un poco más, pero siempre tratando de no molestar demasiado no quería parecer intenso, pero tampoco tenía la valentía suficiente para decirle que me gustaba así que decidí guardarme mis sentimientos por un buen tiempo a veces eso es lo correcto aunque en otras ocasiones guardar los sentimientos puede resultar en un error.
Y hay veces que solo tienes que arriesgar.
Así paso mucho tiempo solo siendo amigos, ella era muy divertida pasar tiempo con ella aunque fuera poco era verdaderamente agradable, habían cosas en común, recuerdo un día yo tenía puestos mis auriculares y ella los suyos, yo le puse el mío para que escuchara una canción de bob esponja que tenía en mi celular y entonces ella me puso el suyo para que escuchara una canción de buscando a nemo, ese día fue muy gracioso.
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Habían pasado un par de meses, no estaba seguro pero quería hacerlo me sentía muy atraído por ella quería decírselo y así descubrir si era algo mutuo si ella estaba sintiendo lo mismo que yo, sé que no fue la mejor idea ni el mejor medio pero decidí dejarle un largo mensaje por la red social en el que le decía y explicaba todo lo que me estaba pasando con ella. Lo más triste no fue recibir una respuesta diciendo que no sentía lo mismo, sino no recibir nada, no recibir una respuesta de vuelta, después de ese día pensé que todo cambiaria.
Después de eso pase algunos días sin verla, hasta que un día venia justo de frente a mí, yo no quería ni verla estaba muy nervioso no sabía cómo actuar en ese momento, tal parece que ella sí, cuando estuvimos frente a frente ella me saludo como siempre lo hacía era como si yo nunca le hubiera mandado ese mensaje o como si ella nunca lo hubiera leído. Paso el tiempo y todo siguió siendo igual, al menos para ella para mí era muy diferente pues aunque ella no me había respondido directamente el mensaje, al no hacerlo me dio una respuesta muy clara.
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Luego de un tiempo de fingir que nada había pasado yo seguía sintiendo de todo por ella, era algo extraño pues aunque yo pensaba que ella no sentía lo mismo yo seguía enamorándome mas y más. Un día decidí escribirle de nuevo pero esta vez me asegure que me respondiera le pregunte que porque no me había respondido aquella vez y porque me seguía tratando como si nada, ella me dijo que en aquella ocasión no supo que responder pero no me dejaría de tratar, yo le agradaba pero solo como “amigos” estas son cosas que van rompiendo tu corazón, pero que también debemos aceptar y superar. Obviamente no dejaría de sentir tanto por ella pero si tenía que empezar a curarme y sé que lo lograría.
En fin ella nunca me correspondió como yo quería pero después de cuatro años construimos una gran amistad ahora casi siempre estamos juntos pero solo como amigos, en nuestros 4 años de amigos hemos pasado por muchas cosas buenas y malas, momentos tristes y felices, risas y lágrimas. Yo siempre estaré para ella y sé que ella siempre estará para mí.
¿Y todo el amor a donde se fue? Siempre estará ahí, tal vez se transforme pero nunca se destruye.