Una historia sobre la violinista Hailey

andrewq(69)
Published in
#waiv
Words
786
Reading
4 min
Listen
Play
12h

1791554865924.jpg

Tocar y tocar. Así se resume la vida de Juniper. Es una violinista que lleva la música en las venas desde que tiene memoria, no recuerda un solo día de su vida en el que no haya tocado al menos un rato. Era una costumbre que tenia. Siempre, antes de irse a dormir o muy temprano en la mañana, tocaba un poco el violín. Obviamente, con tanta práctica le sobraba talento y domina el instrumento. No había canción que se le complicara demasiado, le dacias el nombre y te la tocaba. En los últimos años había trabajado con muchos artistas y orquestas, en todos lados la querían porque siempre destacaba como la invitada. La verdad es que se ganó la admiración de sus colegas y del público.

No hace falta darle rodeos al asunto, el violín era el centro de su universo y gracias a él había conseguido todo lo que tenía. Para Juniper más allá de tocarlo, lo que más le gustaba en este mundo era escuchar cómo sonaba. Toda su pasión por el instrumento venía de ahí, de disfrutar su música. Por eso mismo, lo que le pasó después fue un golpe devastador para su carrera. Todo ocurrió muy rápido, casi sin darle tiempo de digerirlo, le cayó como un jarro de agua fría, o mejor dicho, como varios jarros seguidos. Todo empezó en un concierto. Estaba tocando normal, como siempre, pero esta vez pasó algo, no podía escuchar bien el sonido de su propio violín.

En ese momento pensó que era por el ruido de la gente o porque los audífonos que le daba la producción estaban fallando. No le dio mucha importancia porque pareció un detalle menor. Pero ahí empezaron los problemas de verdad. Con el paso de los meses se dio cuenta de que en cada concierto escuchaba menos y menos el violín. La cosa estaba mal y entendió que el problema no era el escándalo del público ni los audífonos, era ella. Sin saber muy bien qué hacer, decidió ir al médico a ver qué estaba pasando.

denny-muller-ptvPoez04A8-unsplash.jpg

Los doctores la atendieron de inmediato y rápidamente dieron con la causa, pero no sabían ni cómo darle la noticia. Fue el peor balde de agua fría de todos. Le dijeron que tenía una enfermedad auditiva muy agresiva que, si no se trataba, terminaría dejándola completamente sorda. La noticia la dejó paralizada, pero lo peor vino después. Le explicaron que sí había una solución con un tratamiento que funcionaba casi al 100%, pero el tratamiento no se hacía en el país, solo lo realizaban en el extranjero, así que tenía que viajar y pagar una pequeña fortuna por la operación. Juniper quedó devastada.

Para colmo, los médicos le advirtieron que tenía que hacerlo rápido antes de perder el oído por completo, porque una vez que se fuera la audición, no habría vuelta atrás. Y como suele pasar, un problema no viene solo, sino que trae a varios más detrás.

pascal-bernardon-2BDIGA-DnlE-unsplash.jpg

Hay que tener en cuenta que, aunque era muy buena violinista, no tenía semejante dinoer para viajar a operarse al extranjero y costear los gastos. Ella muy exitosa pero localmente así que no era millonaria. El seguro médico tampoco cubría cirugías fuera del país, así que no contaba con ellos. Estaba acorralada y corriendo contra el tiempo. Al final vio que la única opción era ponerse a juntar el dinero ella misma. Tuvo que hacer varias cosas para intentar conseguirlo, Empezó a dar conciertos de violín por varias partes de la ciudad y en otros estados. La gente iba a verla y lograba juntar algo de dinero, pero no era suficiente y el tiempo se le acababa.

Por suerte no estaba sola en esto, Resulta que un amigo suyo, también violinista, se enteró de su situación y vio el esfuerzo que ella estaba haciendo para conseguir el dinero antes de quedarse sorda. Así que el se sintió mal por ella y quiso ayudarla como pudo, contactó a otros colegas para hacer una colecta entre todos. En cuestión de días, juntaron el dinero necesario y se reunieron para darle la sorpresa.

nadin-mario-pO4ZI2krY_k-unsplash.jpg

Cuando le contaron lo que habían hecho por ella, a Juniper se le salieron las lágrimas. No podía creer que hubieran sacado de sus propios ahorros para pagarle la cirugía. Fue un gesto de amistad enorme. Les dijo que no sabía cómo pagarles semejante favor, pero ellos le respondieron que se merecía eso y más. Con la pena del mundo pero profundamente agradecida, Juniper agarró el dinero, viajó al extranjero y se operó. Hoy ya está de regreso en casa recuperándose, rodeada de todos sus amigos, y es seguro que muy pronto la veremos de vuelta en los escenarios como la estrella que es.