LIBRES? SOMOS LIBRES?
(Poema original)
Una mano ¿toma? la mía. No es una caricia, ni un halago. Es una prensa que aprisiona mis dedos. Una guía con un solo rumbo: el suyo. No hay camino compartido. No hay paseo.
Un ascensor se abre. La puerta de mi edificio asemeja una boca que escupe y traga seres ya no tan humanos. Rostros con ojos ciegos que sólo buscan la luz de la pequeña pantalla, su puente con el ¿mundo?
Un maestro da órdenes. Los pupitres, en fila, son la extensión callada de su mandato. Nadie habla sin su permiso. La ¿disciplina? impone todo, hasta el color de la ropa y la hora en que se tiene contacto con otros.
Un cuadro con vida adorna la sala de una casa. Dentro de sí, colores y sonidos que desorbitan ojos. Personajes que narran ¿noticias? Programas para programar desfilan durante 24/7. En esa locura medida en pulgadas, ya casi nadie tiene derecho a pensar. Lo miran feo. O ni lo miran!
La ¿libertad? bombardea pueblos, destruye hogares y asesina inocentes. Quienes huyen del terror, aterrorizados, son esperados por quienes pretenden “legalizarlos”. Les llaman ilegales.
“Somos libres”, grita alguien con los pies mojados en una playa. “Soy libre”, dice otro, sentado en un parque de una gran ciudad, mientras desliza sus dedos por la pantalla de su cárcel. Somos ¿libres?