Llega de nuevo la oscura noche y con ella el insomnio, la angustia, las pesadillas, el miedo…
¿Por qué tuviste que hacerte cómplice del infortunio?
¿Qué te hice? ¿Qué te hicimos?
¿Ahora te tornas contra mí?
En lo más profundo de mí, sé que no eres culpable, no puedes evitar que sucedan tristes acontecimientos bajo tu manto. Aunque intente ponerme en tu contra, no puedo; no te atormentes, ni me atormentes; no intentes romper ese vinculo que nos une; déjame descansar, déjame seguir refugiándome en ti…
Es un difícil proceso, ninguna podrá borrar, ni olvidar jamás lo sucedido, tendremos que aprender a vivir con o a pesar de ello. Necesito tu paz, tu silencio, tu magia, tu bondadoso y gentil semblante; necesito mirarte de frente, sin dudas y sin temor alguno; como antes…
Deja que Morfeo haga su tarea, sin que se repitan una y otra vez esas tristes escenas; suelta la culpa; déjala ir, mientras, yo soltaré lentamente el dolor. Despunta el alba; comienzas a desvanecerte; espero que a tu regreso podamos mirarnos cara a cara, reconciliarnos y continuar. No queda más que perdonarnos y perdonar; al final de cuentas, no somos más que víctimas; otras víctimas…
Llega nuevamente la noche; espero está vez no traiga consigo tanto insomnio, angustia, pesadillas y miedo…
@oscarina
Y si esta noche mi alma puede encontrar su paz en el sueño, y hundirse en la bondad del olvido, y en la mañana despertar como una nueva flor recién abierta, me habré embebido otra vez de Dios, y seré recreado. (D. H. Lawrence)