La ciencia de lo cotidiano #18. La resaca del café matutino. [Esp/Eng]

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🇪🇸 En Español


¡Hola, querida comunidad de Holos-Lotus!

Hace unos días atendí a un estudiante que llegó a consulta quejándose de algo que, según él, ya se había convertido en parte de su rutina.

—El café ya no me hace nada.

Le pregunté cuánto tomaba.

—Uno al levantarme. Otro cuando llego a clases. Y a veces otro después del almuerzo.

Lo que más le preocupaba no era el café de la mañana, sino lo que ocurría varias horas después. A media tarde sentía que se quedaba sin fuerzas, le costaba concentrarse y tenía sueño.


Fuente Pixabay

La ciencia de lo cotidiano #18

La resaca del café matutino


Le pregunté cuántas horas estaba durmiendo. La respuesta explicó una parte importante del problema.

Dormía poco durante la semana y utilizaba el café para mantenerse despierto. El problema era que la cafeína podía ayudarlo a sentirse más alerta, pero no podía reemplazar las horas de sueño que le faltaban.

La cafeĂ­na no funciona como una baterĂ­a que le entrega energĂ­a nueva al cuerpo. Una de sus acciones principales es bloquear los receptores de adenosina en el cerebro. La adenosina participa en la sensaciĂłn de somnolencia que va aumentando mientras permanecemos despiertos.

Podríamos imaginarla como una señal que va ganando fuerza durante el día. La cafeína se interpone en parte de esa señal y hace que el cansancio se note menos.

Por eso después de tomar café podemos sentirnos más despiertos aunque nuestro cuerpo siga necesitando descanso.

El efecto tampoco dura para siempre. La cafeína se va eliminando del organismo poco a poco y, cuando su acción disminuye, la somnolencia que estaba siendo menos evidente puede volver a sentirse. No es que toda la adenosina acumulada caiga sobre el cerebro de golpe. Tampoco significa que el café haya creado el cansancio.

En algunas personas, además, el consumo frecuente de cafeína puede producir cierta tolerancia. Eso significa que una cantidad que antes producía un efecto claro puede sentirse menos intensa con el tiempo.

Mi paciente había terminado aumentando las tazas porque sentía que la primera ya no funcionaba. Y así había entrado en un círculo bastante conocido: dormir poco, usar café para compensarlo, volver a sentirse cansado y buscar otra taza.

—Entonces, ¿cuándo debo tomar el primer café? —me preguntó.

Le expliqué que no existe una hora mágica que funcione igual para todo el mundo. Si una persona se despierta descansada, no necesita esperar un número exacto de minutos para tomar café. Lo importante es observar cuánto consume, a qué hora lo toma y, sobre todo, si está utilizándolo para esconder una falta de sueño.

También importa el horario de la última taza, porque la cafeína puede permanecer varias horas en el organismo y afectar el sueño en algunas personas.

Antes de irse, volvió a preguntarme si debía dejar el café.

—No necesariamente —le dije—. Pero quizá tengas que dejar de pedirle al café que haga el trabajo del sueño.

Sonrió. Creo que esa tarde entendió por qué aquella taza que tomaba para combatir el cansancio no estaba resolviendo el problema que había detrás.

El café puede ayudarnos a sentirnos más despiertos. Dormir es otra cosa.


Las imágenes son de Pixabay y la traducción al inglés fue realizada usando DeepL Translate.

🇬🇧 English Version


Hello, dear Holos-Lotus community!

A few days ago, I saw a student who came to the clinic complaining about something that had become part of his daily routine.

—Coffee doesn't do anything for me anymore.

I asked him how much he was drinking.

—One when I get up. Another when I get to class. And sometimes another after lunch.

What worried him most wasn't the morning coffee, but what happened several hours later. By mid-afternoon, he felt drained, had trouble concentrating and became very sleepy.


Source Pixabay

The Science of Everyday Life #18

The Morning Coffee Hangover


I asked him how many hours he was sleeping. His answer explained an important part of the problem.

He wasn't sleeping much during the week and was using coffee to stay awake. Caffeine could help him feel more alert, but it couldn't replace the hours of sleep he was missing.

Caffeine doesn't work like a battery that gives the body new energy. One of its main effects is blocking adenosine receptors in the brain. Adenosine is involved in the feeling of sleepiness that builds up while we stay awake.

We can think of it as a signal that becomes stronger during the day. Caffeine gets in the way of part of that signal and makes tiredness less noticeable.

That's why we can feel more awake after drinking coffee even though our body still needs rest.

The effect doesn't last forever. Caffeine is gradually cleared from the body, and as its effect decreases, the sleepiness that had been less noticeable can become apparent again. It isn't that all the accumulated adenosine suddenly hits the brain. It also doesn't mean that coffee created the tiredness.

Frequent caffeine use can also lead to some tolerance in certain people. This means that an amount that once produced a clear effect may feel less noticeable over time.

My patient had started adding more cups because he felt the first one wasn't working anymore. He had ended up in a familiar cycle: sleeping too little, using coffee to compensate, feeling tired again and reaching for another cup.

—So when should I have my first coffee? —he asked.

I explained that there is no magic time that works the same way for everyone. If someone wakes up feeling rested, there is no need to wait a specific number of minutes before having coffee. What matters is how much they consume, what time they drink it and, above all, whether they are using it to hide a lack of sleep.

The timing of the last cup matters too, because caffeine can remain in the body for several hours and affect sleep in some people.

Before leaving, he asked me again if he should stop drinking coffee.

—Not necessarily —I told him. —But maybe you need to stop asking coffee to do the job of sleep.

He smiled. I think that afternoon he understood why the cup he used to fight his tiredness wasn't solving the problem behind it.

Coffee can help us feel more awake. Sleep is something else.


The images are from Pixabay and the English translation was done using DeepL Translate.


Thanks to bradleyarrow@bradleyarrow for supporting content on Hive.