La sonrisa del gato (Relato corto)

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La sonrisa del gato

Nunca supe cómo ni por qué llegué a aquella casa abandonada, lejos, en un pueblo casi fantasma. Solo recuerdo que en aquella época trabajaba para una empresa que hacía encuestas y que yo manejaba un carro azul destartalado. También creo haber tocado aquella puerta para pedir una dirección o tal vez una información, realmente no recuerdo, pero lo que sí tengo claro es que cuando aquel niño salió con su gato, sentí que no debí llegar nunca a aquella casa.

o:0:o

El niño tenía como unos 7 años y me dijo que sus padres no estaban, que habían salido. Inmediatamente miré por encima de aquella criatura y me di cuenta lo abandonada que estaba la vivienda: indudablemente allí no vivía ningún adulto y si vivía, pues vivían en estado de indigencia. Sin saber por qué, recuerdo que le dije al niño que esperaría a sus padres y que si podía pasar. El niño se hizo a un lado y acarició al gato. Yo entré y el niño cerró la puerta. Fue en ese instante que vi, por primera vez, algo parecido a una sonrisa en el rostro gatuno.

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Ya adentro pude comprobar, con mis propios ojos, que aquello era algo parecido a un basurero. Iba a decirle algo al niño, pero en ese instante un olor fuerte a gato penetró por mi nariz y tuve que taparme la boca y las fosas nasales. El niño estaba quieto y cerca, pero el gato había saltado y se había puesto en la parte alta de un desván. Desde allí maullaba y mostraba sus colmillos afilados. Tuve la sensación de que estaba siendo observado, por eso giré la cabeza de un lado a otro y fue cuando reparé que había gatos por todas partes.

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Miraba tan fijamente a los felinos que no me di cuenta que el niño ya no estaba a mi lado. Lo llamé varias veces: ¡Niño, niño!, pero no aparecía ni se escuchaba y la puerta seguía cerrada. En eso salió de la parte de atrás de unas cortinas, un gato pequeño, maullando, el cual saltó al desván y se puso al lado del otro gato mayor. Los dos me miraron fijamente y apareció en ellos una mueca semejante a una sonrisa. Salí corriendo de aquella casa y gracias a Dios mi carro encendió rápidamente y pude marcharme de aquel lugar que aún no recuerdo cómo se llama.

GRACIAS POR VUESTRA LECTURA Y HASTA UNA PRÓXIMA OPORTUNIDAD, AMIGOS

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