Invasión alienígena
Después de muchos años, las grandes y apartadas montañas de Malverik volvían a ser noticia. Ahora no era porque se hubiese estrellado un avión en aquella zona, sino porque habían vislumbrado que en aquellos parajes desolados habían aterrizado platillos voladores y máquinas alienígenas. Por eso, la mayoría de los noticieros nacionales e internacionales había enviado a sus corresponsales estrellas para que verificaran la información.
La gente de Malverik acostumbrada a vivir tranquila, lejos del foco de las grandes ciudades, se sorprendieron al ver que todas las televisoras nacionales se encontraban en el pueblo. Al principio, cuando los entrevistadores y periodistas preguntaron si habían visto a algún extraterrestre o alguna nave extraña, los pueblerinos negaron con la cabeza y afirmaron que eran rumores que algún ocioso había creado, solo para darle mala fama a Malverik. Apuntaron que allí todos eran personas de bien, honradas, que iban a misa y que pagaban impuestos.
Sin embargo, cuando vieron que la única posada que había en el pueblo se llenó de turistas atraídos por la posible presencia de alienígenas; que había reservaciones hasta para diciembre y que a penas era mayo, que las ventas de alimentos habían aumentado en un 500%, comenzaron a cambiar sus respuestas. Entonces, algunos comenzaron a decir que sí habían extraterrestres, pero que el gobierno les había pedido no difundir nada. Los más osados, pregonaban que los habían visto en la época de luna llena y hasta comenzaron a vender excursiones a los lugares donde supuestamente estaban.
Pixabay=
Todos los días, alguien del pueblo, decía haber visto una luz entre las montañas, una huella circular en mitad de la nada, una sombra verde, pequeña o extremadamente alta, de un ser jamás visto. Todo esto para mantener a los turistas cautivados. Pero Luego los noticieros se interesaron en un guerra que había comenzado en Europa y abandonaron Malverik. Con los noticieros, también se fueron los turistas. Fue así que Malverik se convirtió, nuevamente, en aquel pueblo donde extrañamente se había estrellado un avión hacía mucho tiempo.
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La gente de Malverik acostumbrada a vivir tranquila, lejos del foco de las grandes ciudades, se sorprendieron al ver que todas las televisoras nacionales se encontraban en el pueblo. Al principio, cuando los entrevistadores y periodistas preguntaron si habían visto a algún extraterrestre o alguna nave extraña, los pueblerinos negaron con la cabeza y afirmaron que eran rumores que algún ocioso había creado, solo para darle mala fama a Malverik. Apuntaron que allí todos eran personas de bien, honradas, que iban a misa y que pagaban impuestos.
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Sin embargo, cuando vieron que la única posada que había en el pueblo se llenó de turistas atraídos por la posible presencia de alienígenas; que había reservaciones hasta para diciembre y que a penas era mayo, que las ventas de alimentos habían aumentado en un 500%, comenzaron a cambiar sus respuestas. Entonces, algunos comenzaron a decir que sí habían extraterrestres, pero que el gobierno les había pedido no difundir nada. Los más osados, pregonaban que los habían visto en la época de luna llena y hasta comenzaron a vender excursiones a los lugares donde supuestamente estaban.
Fue así que el pueblo de Malverik se convirtió en un suceso televisivo: nunca antes se habían sentido tan importantes. Empresarios nacionales se interesaron en crear allí nuevos hoteles, hasta hubo la propuesta de una empresa china para fabricar naves espaciales; también se hicieron eventos para darles la bienvenida a los extraterrestres: multitudinarios conciertos para los visitantes espaciales. Se estamparon franelas, se mandaron a hacer llaveros y hasta alguien propuso que se cambiara el nombre de Malverik por Alien village. Esta propuesta no prosperó porque era mucho papeleo.
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Todos los días, alguien del pueblo, decía haber visto una luz entre las montañas, una huella circular en mitad de la nada, una sombra verde, pequeña o extremadamente alta, de un ser jamás visto. Todo esto para mantener a los turistas cautivados. Pero Luego los noticieros se interesaron en un guerra que había comenzado en Europa y abandonaron Malverik. Con los noticieros, también se fueron los turistas. Fue así que Malverik se convirtió, nuevamente, en aquel pueblo donde extrañamente se había estrellado un avión hacía mucho tiempo.