Recuerdo haber consumido revistas de moda desde mi adolescencia. Con 13 años empecé a interesarme por la moda, en aquellos tiempos las portadas las ocupaban las súper modelos de los años 90. Claudia Schiffer, Naomi Campbell, Cindy Crawford, Helena Christensen, Linda Evangelista…
Recuerdo que mi abuelo me daba 200 pesetas el sábado y con ese dinero me compraba la revista woman, en aquel entonces era mi favorita. Con el tiempo empecé a comprar otras revistas d elida como Vogue, Elle, InStyle…
Una vez entré en mi edad adulta me fui acomodando y descubrí la suscripción a la revista Vogue. Cada mes me mandan la revista a casa cómodamente a través de una suscripción anual que siempre viene con un buen regalo. Unos años es un kit de cuidado para el rostro (me han regalado de varias firmas), otros años cuidado corporal, otros set de protecciones solares (para rostro, cuerpo, cabello…). Cada año cuando renuevo la suscripción dan a elegir entre cuatro o cinco opciones de regalo y están todas ellas genial ya que el conjunto del regalo siempre supera el precio de la suscripción.
Y año tras año sigo guardando las revistas… algunas las tengo almacenadas en cajas, otras decorando espacios de la casa. También he regalado muchas después de haberlas leído.
Cada vez que viajo a un país diferente me encanta comprar un ejemplar de revista de moda del país al que viajo. Normalmente aprovecho para hacerlo en el aeropuerto de modo que tengo lectura para el vuelo de vuelta a casa y de paso un recuerdo del país donde he viajado. Las revistas internacionales me gusta tenerlas a la vista en el salón, son parte de la decoración de casa.
Y así seguiré por los siglos de los siglos, comprando revistas de moda allá donde vaya.