Saludos Comunidad
Una semana de muchas bendiciones a nivel mundial. Deseando que todos se encuentren bien al lado de sus familiares en salud y bien-estar.
Un poco de historia hace bien, no solo es paseo y ya.
¿Cómo nació el pueblo de Mochima?
Siempre que hacemos referencia a Mochima solo nos imaginamos la cantidad de agua y el placer de ir, pasear en lancha y disfrutar de un magnífico día de sol, agua, diversión.
Este pequeño pueblo tiene su historia. Nació de manera orgánica a partir de los asentamientos de las etnias indígenas Cumanagoto y Chaima que habitaban en la Costa Oriental de Venezuela en los tiempos de la llegada de los españoles a Venezuela. Como característica resaltante a diferencia de otras ciudades que nacieron en esos tiempos, este no cuenta con una fecha de fundación formal, ni un conquistador específico, el mismo evolucionó a lo largo de los siglos como un asentamiento pesquero muy favorecido por la geografía de su bahía.
Mochina, un nombre que viene de la lengua cumanagota en su traducción se le da el significado de Tierra de muchas aguas o Tierras de aguas profundas. Durante el periodo colonial y el siglo XIX, esta bahía funcionó como una protección natural contra el fuerte oleaje del mar abierto, esto permitía a los pobladores desarrollar la pesca artesanal de forma segura.
Esta comunidad estuvo mucho tiempo aislada, solo se conectaban por vía marítima, manteniendo una vida apacible hacia el comercio de pescado fresco y sal.
En 1973 surgió la transformación en la historia del pueblo, aquí data el 19 de diciembre de 1973 cuando se decretó la creación del parque Nacional Mochima, como protección ambiental hizo que se crearan o construyeran vías de acceso terrestre convirtiéndose en el principal puerto de embarque turístico hacia los cayos e islas de la región.
Pues, a veces nos disponemos a visitar espacios sin darnos cuenta de la cultura y creación de los mismos. Si es un pueblito como dicen de una sola calle, donde se destaca el puerto, las casas convertidas en posadas donde se puede alquilar y pasar un delicioso fin de semana, dirigirse a las diferentes playas donde hay destino. Fachadas de colores y una pequeña plaza donde no existe un prócer como tal, solo las elices de un avión, muy pequeñita pero bien conservada.
Además, encontramos sitios para comer, pasar un rato en las noches. Este viaje a Mochima para mí sirvió de pasar un día espectacular de playa, esta vez una sola, el motivo de reunión fue concentrarse un grupo para realizar conferencias y compartir saberes.
Se alquilaron dos casas con todas sus comodidades, agua, aire acondicionado, espacio para carros, cocina con lo esencial para utilizar, en realidad donde me quedé no usamos la cocina para nada, el centro de comida fue la otra casa alquilada donde se concentraron todos los insumos que cada quien llevó, donde se realizo el evento.
Muy bueno participar, las intervenciones excelentes, pues falló la tecnología y cada uno tuvo que dar lo mejor de sí, en cuanto a comunicar su tema de la mejor manera. En términos generales se trataba de contar la vivencialidad y experiencialidad durante la formación realizada. Aquí, todos los protocolos de presentación acadèmica se hicieron a un lado. Cada uno dio lo mejor de sí en su participación. Terminamos en el patio, bajo un frondoso árbol de mango, con la brisa natural del ambiente.
Contenido escrito propiedad de la autora
©Mercedes Mendoza. Todos los derechos reservados
Fotografías propiedad de la autora de su galería personal, en fecha 04/09/2026
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Divisores
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Greetings, Community,
Wishing everyone a week filled with blessings worldwide, and hoping you are all safe, healthy, and well with your families.
A bit of history is always good; there is more to a place than just the visit itself.
How did the town of Mochima come to be?
When we think of Mochima, we usually picture the vast waters and the pleasure of visiting—taking a boat ride and enjoying a magnificent day of sun, water, and fun.
This small town has a history of its own. It emerged organically from settlements of the indigenous Cumanagoto and Chaima peoples, who inhabited Venezuela's eastern coast when the Spanish arrived. A notable characteristic—unlike other cities founded during that era—is that Mochima has no formal founding date or specific conquistador associated with its origin; instead, it evolved over centuries as a fishing settlement, greatly favored by the geography of its bay.
The name "Mochima" comes from the Cumanagoto language and translates to "Land of Many Waters" or "Land of Deep Waters." During the colonial period and the 19th century, the bay served as a natural shield against the rough surf of the open sea, allowing locals to safely engage in artisanal fishing.
For a long time, the community remained isolated, connected only by sea, leading a peaceful life centered on the trade of fresh fish and salt.
A turning point in the town's history occurred in 1973. On December 19 of that year, the creation of Mochima National Park was decreed; the need for environmental protection led to the construction of land access routes, transforming the town into the main tourist embarkation point for the region's cays and islands.
After all, we often set out to visit places without fully appreciating the culture and origins behind them. It is indeed a tiny, one-street town—just as described—featuring a prominent harbor and houses converted into inns where one can rent a room and enjoy a delightful weekend before heading out to the various local beaches. There are colorful facades and a small town square; notably, there is no statue of a national hero here—only the propeller blades of an airplane—yet the space is well-maintained despite its small size.
We also found places to eat and spend the evening. For me, this trip to Mochima was a chance to enjoy a spectacular day at the beach—specifically just one beach—as the primary purpose of the gathering was for the group to hold conferences and share knowledge.
We rented two fully equipped houses featuring running water, air conditioning, parking space, and kitchens stocked with the essentials. In fact, we didn't use the kitchen at the house where I stayed at all; the other rental house became the hub for food and the supplies everyone had brought, and that is where the event itself took place.
It was a great experience to participate. The presentations were excellent; when technology failed, everyone had to give their best to communicate their topics effectively. Broadly speaking, the goal was to share personal stories and experiences from the training program we had undergone. Formal presentation protocols were cast aside, and everyone gave their all during their sessions. We wrapped things up in the courtyard, beneath a leafy mango tree, enjoying the natural breeze.
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