Esta mañana,
fui a ponerme crema en la cara,
el elixir estaba invadido,
por un extraño amigo.
Fui tomar agua embotellada,
y me encontré con peces en la tapa,
al parecer buscan el mar,
pero aquí, bien lejos están.
Mejor me haré el desayuno,
en la alacena me mira un chico oscuro,
¿será qué tiene hambre?,
no entiendo ahí que hace.
Tomo una hoja a cuadros, dibujo un desayuno para el muñeco de traje opaco, al otro le hago la barita mágica y un sombrero con puntos deformados, a los peces un mar pequeño pero con oleaje marcado.
Y yo...
Yo me dibujo una sonrisa,
por esta mañana de extrañas compañías.