El cielo no deja de mirarme,
hay brisa por todas partes ,
“duerme tranquila” dice el aire,
me quedó dormida,
me siento segura en esta parte.
Pum-tín la lluvia llega,
nadie me advirtió de esta faena,
intento meterme en mi casa naranja,
pero, soy muy grande
no entro en la coraza.
El cielo comienza a reírse,
no entiendo que lo hace divertirse,
ríe-ríe, como si le hubiera contado un chiste,
soy un caracol,
no se de bromas, solo conozco algunas historias felices.
”Ay cielo emparamado me has dejado”
Le grito desde un lugar bajo;
prontamente este me abraza
y un pedazo de él,
se convierte en mi nueva coraza.
Soy un caracol nuevo,
ahora cargo en mi espalda el cielo;
nubes y sol, ¿a dónde los llevo?,
los puedo trasladar hasta el océano,
para nadar con peces de colores intensos.