Un día llegan los dinosaurios,
a un mundo de gigantes.
Si quieren tomar café,
la taza es demasiado grande para beber.
Si las flores quieren oler,
los pétalos los capturaran hasta las seis.
El perro no muerde,
pero entre su pelo se pierden.
Y si quieren comer galletas,
tendrán que reunirse varios para poder comerla.
Cuando el día se acabe,
aparecerá la mano gigante.
¡No huyan!,
los llevará a su casa pequeña,
casa de muñecas.
Esta historia se publicó por primera vez en mi perfil de Weku
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