Te veo,
no te veo,
te veo,
ya no te veo
Un colorido muñeco, extravió un ojo hace tiempo, por fortuna le queda uno mal educado, que cuando se aburre, se va a otro lado. Este ojo tiene patas, por lo que se mueve solo sin causa, es como una mente independiente, actúa a su antojo siempre.
El caballo chaman-chaman que todo lo cura, quiere solucionar esto con premura, por eso amarra el ojo al ser cegado, pero no funciona, el ojo logra romper el lazo y se marcha con sus patas danzando.
Chamán-chaman no se rinde, por que hay pacientes difíciles, él recuerda que siempre lleva guardadas pastillas, pero bien sabe que esto no se cura con estas medicinas, sin embargo, es técnico en artesanías, así que con los empaques construye una mirada bonita.
Es así como Chaman-chaman regresa la vista al ser de colores, un ojo grande y sin errores, aquel ser está tan feliz que decide peinar sus pestañas, para llevar entre ellas una araña, que le haga compañía a su nueva mirada.
Créditos Margarita Palomino