Este es un hombre pequeño,
mide 560.000 mil pesos,
tiene un impuesto agregado,
porque come huevo cocinado.
Revisa el huevo,
para saber si esta cocinado por dentro,
lo comprueba, ahora quiere comerlo,
sin riesgo que se riegue el amarillo relleno.
Juega, siempre juega,
en la yema él juega,
se entierra como en la arena,
se divierte entre la crema.
Por tanto juego le duele la mano,
busca pastillas en la armario,
queda atrapado en el embalaje,
esperando que alguien lo rescate.
Es un ser con suerte,
llega un lazo de negro fuerte,
lo saca de aquel sitio,
ahora anda libre el amigo.