Esta es una cáscara de banano, alguien la dejó aquí tirando, no sé que se hizo su relleno blando, parece una araña caminando. El simio se acerca, seguramente quiere ver que queda, sin pensarlo lo agarra, ahora tiene un nuevo ser bajo la túnica clara.
Un murciélago se aproxima, intenta abrir la fruta amarilla y el simio que dormido estaba, se levanta, levanta sus patas, se voltea, da la espalda, luego cuando su malgenio pasa, toma la cascará y se marcha.
El murciélago sigue aquel ejemplo, va en busca de un nuevo atuendo, recoge una hoja de lechuga y en ella se enrolla sin dificultad alguna.
Y entonces, se tropieza con todo lo que encuentra, pero no se angustien, lo soluciona de buena manera, abre un hueco en la hoja, parece un parabrisas en una verde hoja.