El jueves 20 de septiembre, se realizó el tercer Podcast Educativo de @cervantes llamado "Emociones y Relaciones" y con esto, el siguiente resumen de la emisión:
Es un tema que me parece de suma importancia, ya que es algo que nos ha sucedido, nos sucede o probablemente nos sucederá en un futuro si no sabemos reconocer esta situación.
El punto es que nos pasa a todos, tanto hombres como mujeres. Pero no es secreto de nadie que a las mujeres les resulta un poco más sencillo solicitar ayuda, porque actualmente vemos el sufrimiento o el dolor como símbolo de debilidad, sobre todo en hombres.
Estoy segura de que todos nos hemos visto inmersos en la siguiente situación: un fracaso amoroso. Y en la siguiente intentamos desenfrenadamente no volver a cometer los mismos errores, y nos enfrentamos con la realidad de que diversos patrones se repiten una y otra vez por más que intentemos dar lo mejor de nosotros, por más que busquemos otras técnicas para apoyar más, hacer que el otro se sienta mejor.
Pasa, que hemos estado inmersos dentro de una cultura, donde crecemos con ciertas expectativas relacionadas a lo que es la felicidad en el ser humano, y que esta, potencia o está extremadamente ligada a lo que es la definición de pareja. De la mano con las películas de amor, o las de Disney, ese romanticismo de siempre (San Valentín, entre otros), podemos llegar a sentir (y me incluyo) que la idea de un amor perfecto en pareja es la merma, la crème de la crème. Que para ser felices necesitamos de una pareja, que el tope de la felicidad es casarse.
En esa búsqueda implacable de encontrar nuestra media naranja (en esa que pensamos estamos en la búsqueda de alguien que nos haga felices y que nosotros hagamos felices a esa persona), generamos como una bolsa de esperanzas, en la que, al conseguir pareja, le arrojamos todo lo que llevábamos dentro de aquella bolsa que les mencioné. Al principio, durante la época de enamoramiento (es decir, de 6 meses a 1 año), todo es color de rosas, todo es perfecto, visualizas sus defectos, pero no le das importancia. Porque de momento, esa persona llena tus carencias, bien sea que te da seguridad económica, llena tu falta de afecto, entre otras necesidades básicas. Pero, ¿qué sucede una vez pasa este lapso? Viene una etapa complicada, en la que más carencias salen a relucir, aquellas que NO trabajaste, aquellas que esta persona no puede llenar en ti.
Justo en ese momento, la pareja entra en un juego de proyección, (es un término que me encantó como usó la coach y escritora española Covadonga Pérez), el cual que es un mecanismo psicológico en donde ves tu porquería en el otro.Si, tu porquería en el otro. Justo en este punto, empezamos a culpar al otro de nuestra infelicidad. ¿Por qué si antes estábamos bien, ahora estamos mal? Es tu culpa ¿te ha pasado alguna vez? Estoy segura que sí. Todo lo criticamos, y caemos en los reproches, y es justo cuando salen a relucir esas expectativas que generaste, pero en este caso acompañadas de la decepción. Hasta que te cansas y lo mandas al carajo, o en el mejor de los casos, te terminan a ti.
Para luego ir de nuevo con todo, otro análisis, con la misma o con otra persona. ¿Qué puedo hacer ahora para que esté feliz? ¿De qué manera lo puedo apoyar más? ¿Es que no fui lo suficiente la vez anterior? ¿Cómo lo ayudo? Y al final, ¿Qué creen que pasa? No funcionaba tu intento. Volvíamos a experimentar lo mismo, pero esta próxima vez con más intensidad, y luego con más y así. Pero ¿por qué? Porque la vida es para aprender constantemente, y como les mencione en aquel podcast sobre emociones; ellas aparecerán una y otra vez, más fuertes a medida se repiten, para que aprendas ¡para que le hagas caso!
Y ahí viene la culpa, bien fea y mala. Lo que nos hace darnos látigos, preguntándonos cada vez más y más cosas. Y no es que precisamente esto lo noté leyendo un libro sobre programación neurolingüística, es que me ha pasado. Y se que muchos se sentirán identificados con esto, pero yo muchas veces me pregunté qué era lo que estaba pasando. ¿Por qué mis relaciones resultaban fallidas? ¿Por qué si me entregaba tanto a aquella persona, parecía que más se alejaba?
Entonces, me di cuenta que al empezar tratar de darle respuesta a esas preguntas, me encontré a mi misma. Y también noté que le pasa a muchísima gente, a más de los que me podía imaginar.
Tu media naranja, no existe. Ese concepto errado que tenemos sobre felicidad, tenemos que trabajarlo y cambiarlo. No podemos permitir que nuestra felicidad se encuentre anclada a una persona, ¿ok?
Además de eso, darnos cuenta de que en algo fallamos, de que algo está mal, es el primer paso para arreglar todo, un proceso largo y doloroso, el cual te dará absoluta paz contigo mismo. Pero te das cuenta, de que puedes ser feliz por tu cuenta propia.
Asumir que está en nuestras propias manos la felicidad, y de que no dependemos de otro para serlo, nos hace más sabios. Porque el 90% de las personas sufren en algún momento de sus vidas dependencia emocional, y les apuesto a que un montón de parejas van por la calle diciéndose que se aman, y lo que tienen es una desenfrenada dependencia emocional con la otra persona ligada con muchísimo miedo.
Ser honestos con nosotros mismos, será vital para empezar a trabajar esto.
Según Jorge Castelló: la dependencia emocional se define como un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir de una forma desadaptativa con otras personas.
Los siguientes son términos afines, pero no deben asociarse del todo:
Apego ansioso: temor a la pérdida de la figura vinculada, búsqueda de proximidad, y protesta por la separación. También tiene como finalidad relacionar emocionalmente a los individuos. (en este caso se entrelaza la dependencia emocional, siendo la necesidad insatisfecha es el afecto).
Es decir, todas las personas que experimentan una dependencia emocional, presentan apego ansioso, más no sucede igual en el caso contrario.
Personalidad autodestructiva: en líneas generales, una persona que es masoquista o que gozan del dolor. (Es un trastorno de personalidad que se caracteriza por mantener ciertas relaciones donde se juega el rol de subordinado. Las personas con este trastorno también tienden a sufrir de ansiedad y ánimos depresivos. Incluso, este tipo de personas que padecen de este trastorno, son propensos a juntarse con personas explotadoras y raras veces son capaces de evitar el dolor.
Muchos dependientes emocionales son capaces de soportar un sinfín de daño solo con la finalidad de mantener la relación.
Pero es cierto que un dependiente puede realizar algunos actos con similitud a un codependiente (necesidad de control), pero con una única diferencia, lo harán para mantener la relación a cualquier costa.
Como pueden observar, estas características son muy similares a lo que experimenta un dependiente emocional, pero, en este caso, hay que hacer hincapié en que un dependiente emocional no necesariamente debe estar involucrado en una relación para serlo.
Son términos que pueden caracterizarse por las similitudes que les comenté, pero que no aplica entonces para cualquier dependiente emocional. Solo dependerá de la perspectiva en la que se analice la situación y de otros factores determinantes.
Ahora bien, con lo anterior ya se pueden definir también algunas características de un dependiente emocional, pero vamos a puntualizar las más relevantes o las que usualmente están a la vista.
En relaciones de pajera:
• Estas relaciones se ven basadas en la sumisión y subordinación.
• Necesidad excesiva del otro.
• Miedo excesivo por perder a la pareja, lo que conlleva a altos niveles de preocupación y a generar comportamientos de vigilancia.
• Experimentación de sufrimiento por no obtener las manifestaciones de afecto deseadas de parte de aquella persona.
• Necesidad y preocupación de aprobación y por querer agradarle a la pareja.
• Temor ante una posible ruptura.
• Deja a un lado las creencias propias, para asumir las de la pareja.
En relaciones interpersonales:
• La pareja es el centro del universo.
Cedes y dejas de hacer actividades sociales u ocio por estar con la otra persona, siempre.
• Se puede generar dificultades al momento de que la persona dependiente quiera relacionarse con otras
En relación con nosotros mismos:
• Autoestima baja, generando una falsa imagen propia asociada con la inutilidad debido, la mayoría de las veces, por el rol de sumisión que es aceptado por dependiente. Aunque hay veces que los dependientes emocionales juegan el rol de controlador.
• Miedo a la soledad.
• Estado de ánimo alterado, con tendencia hacia la negatividad. Lo que genera problemas de ansiedad y/o depresión.
Recuerdan que hablábamos de que el dependiente emocional pues, recurre a satisfacer necesidades. Por ejemplo, si mi necesidad es ser feliz, no puedo pretender lanzarle a mi pareja o a un amigo una pelota y decirle “oye, toma mi felicidad”, si yo no sé ser feliz por mi misma, cómo puedo pretender que una persona totalmente externa a mí, encuentre la forma de hacerlo. No se puede ¿verdad?
Con esto dejamos claros que, para amar a otros, tenemos que amarnos a nosotros mismos en primer lugar.
AutoTest para determinar una posible dependencia emocional:
En casos no tan complicados, el hecho de estar solos y hacer un autoanálisis es suficiente, pero si no. Deberás acudir a un profesional
Primeramente, hay que desligarnos de aquellas creencias que nos mantienen anclados a un ideal que, ante la sociedad, ante la iglesia, pueden sonar egoístas. Ponernos en un primer plano, trabajar nuestro autorrespeto. A medida nos respetamos, los demás nos respetan. Y así sucesivamente.
¿Recuerdan un poco las características que les comenté sobre un dependiente emocional? Comúnmente, un dependiente tiene autoestima baja. Es por esto, que en principio se trabaja directamente el autorreconocimiento. Les hablaba que los dependientes suelen perder su esencia, su identidad por querer agradarle al otro.
Pero, ya quedó claro que para amar al otro hay que amarnos a nosotros mismos. Pues trabajar en descubrir todo aquello que nos llena de plenitud, reconocer nuestras necesidades, descubrir para qué somos buenos, encontrar hobbies que nos hagan sentir realizados, las cosas que me gustan y las que no. Qué nos hace vibrar, que nos apasiona. Ya que usualmente pensamos tanto en el otro, que nunca pensamos en nosotros mismos.
Esto nos lleva a desviarnos un poco de nosotros mismos. No escuchamos a nuestro cuerpo, no sabemos cuáles son nuestras necesidades y en función a eso, dejamos de respetar a los otros y a nosotros. Porque claro está, somos un reflejo de cómo nos tratamos a nosotros mismos.
Y en pareja suele suceder, que cuando no eres libre, cuando no sabes reconocer tus necesidades, cuando no sabes quién eres, ¿Qué pasa? Te aferras al otro, entonces vives intentando ser complaciente siempre, y cuando no te complacen a ti, te molestas. El típico ejemplo: tienes un mal día, estas exhausto, triste, te llama tu novio para salir al cine, y por no escuchar a tu cuerpo, decides ir porque sí. Pero en cambio, cuando tu quieres salir, y tu pareja dice “no”, te molestas. Porque tu en su lugar, lo hubieras hecho, te hubieras sacrificado así te sintieras mal y blablablá. ¿Les ha pasado? Caen en reproches y así van.
Por eso es importante aprender a hacer las cosas porque queremos, porque desde nuestra libertad nos nace hacerlas, no porque hacemos las cosas esperando de los demás. Cero expectativas.
Para los que estuvieron en mi podcast de autoestima, recuerden que las personas que tienen baja autoestima, suelen tener dificultades para decir “NO”, o se siente mal por hacerlo, pensando que les hacen daño a otros. Pero no es así. Esto forma parte de aprender a reconocer nuestros límites. Cuando algo no te gusta, pues simplemente no te gusta.
Hay que observarnos a nosotros mismos, porque de lo contrario siempre existirán personas que buscarán aprovecharse de ti. Hay que ver hasta que punto estamos siendo complacientes para satisfacer a otros SIN escucharnos a nosotros mismos.
No es menos importante nuestra aceptación. Aceptarnos con nuestros pros y nuestros contras. Lo bueno y no malo, no está nada mal sentir ira, sentir rabia, dolor, pero siempre y cuando no opaquen lo bueno que tenemos. Cuando aprendemos a pensar así, a tratarnos bien a nosotros mismos, empezaremos a ver a los demás iguales. En el sentido de que, solo veras lo bueno. Porque cuando te juzgas a ti mismo, cuando ocultas lo que sientes, pues empiezas a proyectar en otros eso. Todos nos equivocamos, pero aceptemos eso, evitemos que el sentimiento de culpa nos carcoma.
Estar en paz con nosotros mismos, responsabilizarnos por nuestra propia felicidad, sabiendo que las experiencias que vivimos, no suceden por casualidad o por mala suerte. Realmente somos lo que atraemos, y si nos encontramos en una situación que nos llame la atención, hay que sentarnos y pensar ¿para que estoy viviendo esta situación? Aceptar las cosas que nos suceden y permitirnos aprender de ellas (y aplica para cualquier situación en nuestra vida).
Esta información la extraje de los distintos autores que mencioné en lo escrito anteriormente, con el fin de transmitir la información por medio de podcast educativos, para quienes prefieren esta vía. No soy experta en el tema, ni tengo un título profesional bajo psiquiatría. Solo me gusta leer sobre temas de PNL y sus temas allegados.
Follow | Upvote | Reesteem