Quien es verdaderamente libre no podrá ser esclavizado
Libres
Un pueblo libre no se inclina
ante quien pretende humillarlo
ni se rinde ante quien desea dominarlo
porque lucha y se defiende.
Nada ni nadie podrá atar el alma
ni doblegar a un espíritu soberano;
el corazón enciende una llama
y la mente mantiene su flama.
El cuerpo vibra, no súplica piedad.
La conciencia invoca sosiego y paz,
y el "encierro" se hace efímero, fugaz.
La vida sentencia su voluntad.
Quien tiene dignidad;
aunque esté encadenado,
subyugado o esclavizado,
seguirá siendo libre.
La justicia divina lo absuelve
y su espíritu elevado
le otorga la anhelada libertad.
Verdad y Dignidad,
Justicia y Libertad,
Amor y Paz