Lacerantes comentarios
muestran tu debilidad
en cada uno de los escenarios
donde claudica tu dignidad.
Pobre es tu templanza y rica tu vanidad;
sucumbes ante las tentaciones
mostrando debilidad.
No controlas tus emociones.
Jamás escuchas razones,
la soberbia te domina,
sin humildad caminas.
Te la pasas en cantinas;
entre borrachos y rones,
al son de viejas canciones.
Es tiempo de reivindicar el amor,
confía en tí misma
y en la misericordia del Señor.
Recuerda, Jesucristo es el Salvador,
es el camino, la verdad y la vida,
es amigo fiel y la luz de la razón.
Cristo te ama, sin condición.
Confía el Él y entrégale tú corazón.