Rosa y la pasa.

Words
646
Reading
3 min
Listen
Play
6y

Rosa, tiene un nuevo enemigo, siempre anda en ello, buscando enemigos, que rebatan su forma de pensar que ella ve en la ortodoxia alemana, pero cualquiera que la observe un poco, que rasque esa capa de pija superficial, verá que debajo no hay nada, o si que hay, es decir lo que hay es lo que hay debajo de tantas madres con dos hijas a su cargo, y con multitud de paranoias sobre un mal envejecer.

Lo dicho, Rosa, siempre anda buscando enemigos, cuando no los encuentra, convierte a algún amante o amiga en enemigo, y santas pascuas. La forma, de hacerlo, siempre cambia, pero siempre lleva implícita maldad que no esperas de una persona que se presume tan íntegra. Rosa, era muy amiga de Carmen, se conocían de la Facultad de Psicología, vivero de locas donde las haya, buscando más como ayudarse a ellas mismas más que como poder ayudar a otros.

Pues lo dicho, era muy amigo de Carmen que tenía un novio, que era el típico sinvergüenza guapete que se veía a la legua que no la quería y solo estaba por estar, bueno por eso y por el ninfanismo de ella, que era insaciable surtiendo amantes siempre dispuestas a tríos, cuartetos y demás variaciones sexuales, tan antiguas como la noche de los tiempos, que incluso aburre hablar de ello.

Rosa, martirizaba a Carmen sobre lo inconveniente de su pareja y claro Carmen, se sentía como buena estudiante de sicología aplicada, atenazada por su amiga, tan convencida y convincente, tan alta, tan guapa, con ese novio que la quería y que solo quería follar con ella y que se iban a casar, a tener hijos y a vivir, en definitiva, una maravillosa vida de éxito.

Rosa se separó de su marido por una doble causa, por mal follador y por medio impotente. Las escasas veces que lograba poner la polla tiesa, funcionaba con un mecanismo de coche viejo, que hacía imposible que ella tuviera algo parecido a un orgasmo. Un día a raíz de unas pruebas médicas, se lió la manta a la cabeza, dejó al marido y tiró de cartera, y llamó al ex de su amiga, el cual, aparte de sinvergüenza, tenía un mecanismo de precisión entre las piernas y siempre siempre siempre, estaba dispuesto a meterle la polla.

Rosa, se hizo enemiga de su amiga claro está en cuanto ella, tuvo noticias de ese movimiento. Rosa, solo echó de menos su excelso sushi, sinceramente en lo demás, ella le aburría. Respecto al novio, bueno más bien ex novio casquivano de ella, pues un día la quiso sorprender, llevándola a un bar que ella no conocía y claro antes que pudiera decir palabra se encontró con un par de parejas que pretendían en comandita, hacer un somero intercambio de fluidos, tanto ellos, como ellas.

Ella que había sido la única de sus amigas que nunca se había comido un coño y ni ganas, mandó a tomar paseo a tan disoluto amante, creándose con ello un nuevo enemigo.

Las andanzas son interminables, pero por cerrar el círculo, hablemos de la pasa. La pasa, es el sobre mote de doña perfecta a una novieta que se había echado su ex marido después de siete años suplicando la vuelta a casa y al lecho conyugal. Una compañera de trabajo, que sorpresa, que bueno llenó el hueco y fue liberando al ex marido, Alberto de capas y capas de humillación y sometimiento.

El gran fallo de la pasa, que la convirtió en archienemiga de Rosa, fue ese, abrir los ojos al ex marido, dándole cariño y tratando que no tuviese un comportamiento de esclavo con sus hijas, prolongación tirana de la madre a la cual, había que tener continuamente satisfechas, y ante cualquier contratiempo o titubeo, dibujaban en sus rostros el mismo mohín de disgusto que tantos años, tuvo que soportar de la madre.

image.png

Fuente

Rosa y la pasa. | Ecency