Despertar y darnos cuenta que tenemos una nueva oportunidad, que quizás ese día si se puedan solucionar las cosas. Si tenemos aliento de vida ya tenemos mucho, estamos en Venezuela un país de sentimientos, desarrollamos la fortaleza, la sobrevivencia, el temple de no dejarse vencer; esa maravillosa capacidad que tenemos de reír no nos la arrebata nada ni nadie, porque aún frente a un cuerpo sin vida tenemos la fé de la salvación del alma.
Se que es difícil lo se, yo he llegado al fondo a ese lugar que consume todo lo que somos, pero he logrado salir adelante porque no estoy sola, tengo un DIOS que me ama y una familia que me motiva. Como dicen muchos años secarse las lagrimas que aquí no ha pasado nada.
Vivamos y que pasé lo que tenga que pasar ♥♥♥