Adiós querida amiga, te aseguro fue un placer,
pero ya no nos tenemos tiempo y debemos acabar,
se nos cansó la paciencia, las ganas y el poder
de ser aquellos que no se cansaban de hablar.
Ya no me creo tus experiencias y tus ganas de ayudar,
se te cayó la mascara cuando empezaba a entender,
que no te alegrabas de mis risas y te ponías a dudar
si era merecedor de la fortuna que para ti has de querer.
Hasta nunca, amiga, ten calma que yo te olvido,
no hay lazo que me pueda a tu destino unir
fuiste una enseñanza de zarzas en el camino,
y aunque no te odio, ya no puedo fingir.
Eres ahora polvo del olvido caminando a mi encuentro
una triste nota en la música que decora mi vida
fuiste el falso abrazo que que me ofrecía con recelo
todas las maldiciones que se esconden en la envidia.
Ya no queda de ti más que mi compasión,
esa que no se niega y tampoco alivia al corazón,
te perdiste en la quietud de la sanación,
que significa, no vivir con rencor.
Adiós amiga mía, ya no debo llamarte así,
pero me resisto a aceptar que te has marchado,
con un cariño menos y dejando tras de ti,
una soledad que nunca he despreciado.
Adiós mujer desconocida. Ya la hora se ha pasado.
Foto propia