Coplas del amanecer.
Apenas cuando amanezca
voy a levantar la voz
para dar gracias a Dios
por una mañana fresca.
Sentiré en el corazón
la más sentida alegría
cuando al despuntar el día
me dé bella sensación.
Reconoceré razón
por su bondad tan profunda
que la existencia me inunda
en muy grata situación.
Daré gracias por el gallo
que bullero me despierta,
y que cuando abro mi puerta
pura gente feliz hallo.
Cuando monte mi caballo
también gracias voy a dar
porque puedo jinetear
sobre hermoso lomo bayo.
Por tu familia y la mía
quiero expresar mi contento
de que nos sacuda el viento
a través del nuevo día.
Es una gracia en verdad
oír a la chiricoca
que con su canta tan loca
nos brinda felicidad.
Ese sabroso guayoyo
no tiene comparación
cuando doña Concepción
me lo da junto a don Goyo.
Me contenta tanto, tanto
todo perfume llanero
que muy dichoso oler quiero
el aroma del mastranto.
Garza mora de Simón,
déjame mirar tu vuelo
bajo tan inmenso cielo
de estero, llano y canción.
Ay, ay, ay, los araguatos
forman sabroso bullicio
para que con pleno juicio
viva momentos muy gratos.
Cuando amanezca otra vez
veré aparecer el faro
del sol con su brillo claro
de la cabeza a los pies.
Están rasgueando los grillos
suorquesta en la madrugada,
y se mira la bandada
de sonoros pajarillos.
Cuando amanezca de nuevo
habré de sentir por dentro
cómo mi pecho en el centro
exhibe óptimo renuevo.
La luna de cara rubia
se irá en muy pocos instantes,
y llegarán salpicantes
amenazas de la lluvia.
Al ver humo en el fogón
el desayuno vendrá,
y Rosa aparecerá
con su peculiar sazón.
El cuatro de don Porfirio
sonará por re mayor
en las notas del amor
quitando todo martirio.
Ya pronto se encontrarán
en el camino bonito
el enlutado tordito
y el alegre alcaraván.
Voy a levantar la mano
y al mismo tiempo la voz
para dar gracias a Dios
por ser un venezolano.
Nota:
Poema con base en redondilla, en este caso, versos octosílabos con rima abba.