Miraba a la nada, el viento despeinaba mi cabello plateado haciendo que éste danzara con la sinfonía cantada por el batir de los árboles. Cerré mis ojos un par de segundos antes de sentir una luz, un simple destello que se postraba en mi entre-ceja, al principio le resté importancia, pero luego se volvió más clara y persistente, haciendo que perdiera la paciencia y con mi mano la alejara.
A cualquiera le hubiese parecido muy rara esta acción, pero la verdad esto era normal en mi persona, la luz se movía a mi merced y solo yo podía controlarla, claro, esto merecía un costo. No podía hacerlo en presencia de otras personas ya que me lo exigían los altos cargos de la aldea.
A lo lejos escuché unos pasos, los cuales me indicaban que alguien se acercaba... ¿Quién era?
BUENAS, GENTE DE STEEMIT. ¿Qué tal están? Bueno, por acá les dejo una pequeña parte de lo que sería mi novela en esta página. Espero disfruten de ella.