Cuéntame una historia: Días de mala suerte

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Días de mala suerte

Así como se puede llevar una vida tranquila, sin problemas, donde el trabajo fluye bien, la familia se sienta a la mesa todos los días y el perro mueve la cola feliz cuando te ve llegar en las tardes a casa; hasta el clima es bueno; todo puede cambiar repentinamente. Esa era la vida de Don Oracio, hasta que lamentable llegaron los momentos de mala suerte.

Si, no lo vio venir, él tenía un negocio de venta de víveres, pero el local era alquilado y con eso no había ningún problema porque era puntual en su pago cada mes. Hasta que en el pueblo todo se empezó a ponerse difícil, se perdieron las siembras, había una sequía terrible y una ola de calor insoportable; la economía se desvanecía y cada vez vendía menos, hasta nada.

Sus ahorros cada vez eran menos y comenzó a tener unos pagos atrasados de la renta. Eso no lo dejaba dormir en paz, sobre todo cuando el dueño del local comenzó a pedir sus pagos incansablemente o la devolución de su local; Don Oracio pedía una y otra vez una oportunidad para recuperarse, que entendiera que todo estaba marchando mal, no era solo él, pero nada ablandaba a aquel hombre visiblemente molesto y atormentado.

En casa todos estaban angustiados y su esposa no encontraba como solucionar este problema. Una tarde, con un calor inclemente, llego a casa, como todos los días, a cobrar muy insistente y malhumorado; pidió un vaso de agua fresca y ante eso a ella se le cruzó por la cabeza que quería ponerle en su agua una rana venenosa, claro que eran solos pensamientos desde su rabia, por toda la intransigencia de aquel señor.

Creo que un mal pensamiento se le puede cruzar a cualquiera en momentos de desespero, hay que cuidar es de no llevarlo a la práctica.



Invito a participar a: jennivic@jennivic, blanca56@blanca56 para que escriban su historia en el concurso Cuéntame una historia - 26 de marzo de 2023



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