Life in society is rarely simple, though we know it’s necessary and possibly indispensable in the long run.
Differences in ideas, cultures, religions, and even political ideologies—not to mention football—ensure that conflicts constantly arise among human beings.
As a species, we haven’t yet reached the point where the majority of people actively use conciliation methods to solve problems. That’s why the role of the King as a conflict resolver emerged in ancient times, with his word being law, and in modern times, courts serve that purpose.
In our daily lives, we encounter hundreds of situations that can sometimes escalate into serious conflicts. And when they don’t, at the very least, a friendship or even a simple greeting might be lost.
Let's explore some of the questions from episode #w161e2 of the HiveLearners community and find out if we are truly the kings of drama or natural peacemakers.
In my case, I basically try to argue with facts and engage in dialogue with the person or people I disagree with. I attempt to use logic and common sense.
It’s very difficult to refuse to give in when you believe you're right. But in certain situations, fighting is simply like banging your head against a wall—especially in processes involving voting or majority support. In such cases, the best thing for our mental health is to step away and let the matter go because, although democracy is praised as a system, remember that even fools can vote—or at least that’s what seems evident in my country.
Many times, during conflicts or disagreements—whether with friends, colleagues, classmates, or especially family—we allow emotions to override reason and end up saying or doing things we later regret.
It’s difficult to remain calm and in control in certain situations, but if we let our impulses take over, instead of solving a conflict, we only escalate it. And the bigger a problem becomes, the harder it is to resolve.
That’s why we must try to keep a cool head. If necessary, count to 100 or even 1000 before saying or doing something that we’ll later need to fix—if we still can. Sometimes, returning to the exact point we were at before the conflict is nearly impossible, so we must carefully consider whether the issue is worth permanently altering a relationship. Or if it’s such a serious matter that, even if things are eventually smoothed over, everything will still change afterward—because some people forgive, but never forget.
Original Language: Spanish
Translation Service: Microsoft Copilot
Image Generation: Microsoft Copilot
Tratar de Resolver un Conflicto suele terminar en conflictos
La vida en sociedad no suele ser sencilla aunque ya sabemos que es necesaria y posiblemente indispensable en el largo plazo.
Las diferencias de ideas, culturas, religiones y hasta ideologías políticas, sin mencionar al fútbol, hacen que constantemente existan conflictos entre los seres humanos.
Digamos que como especie no llegamos al punto en el que la mayoría de las personas lleguen a utilizar métodos de conciliación para resolver los problemas, es por eso que nació la figura del Rey resolutor de conflictos cuya palabra era ley, y en tiempos modernos los Tribunales.
En nuestra vida cotidiana se nos presentan cientos de situaciones que a veces suelen desencadenar en conflictos serios, y cuando no, como mínimo se pierde alguna que otra amistad, o el saludo!
Tratemos de responder algunas de las preguntas del episodio #w161e2 de la comunidad #HiveLearners y descubramos si realmente somos los reyes del drama o somos personas çconciliadoras!
En mi caso, básicamente intento argumentar con hechos y tratar de dialogar con la persona o personas con las que tengo el desacuerdo, e intento utilizar la lógica y el sentido común.
Es muy difícil negarse a ceder cuando se piensa que se tiene la razón, pero en ciertas ocasiones luchar es sencillamente chocar contra una pared, especialmente cuando se trata de procesos que involucran una votación o el apoyo de la mayoría. En estos casos, lo mejor para nuestra salud mental es alejarse y dejar el asunto, porque aunque la democracia sea alabada como sistema, recuerden que hasta los idiotas pueden votar, al menos eso es lo que se deduce en mi país.
Muchas veces durante los conflictos o desacuerdos, ya sea con los amigos, compañeros de trabajo o de estudios, y en especial con la familia, dejamos que nuestras emociones se impongan a la razón y terminamos diciendo o haciendo cosas de las que luego nos arrepentimos.
Es difícil mantener la calma y el control en determinadas situaciones, pero si dejamos que nuestros impulsos se adueñen de nosotros, es cuando en lugar de resolver un conflicto, lo aumentamos de proporción, y sabemos que mientras más grande es un probema es más difícil de resolverlo.
Por eso hay que intentar mantener la cabeza fría, y si es necesario contar hasta 100 o hasta 1000 antes de decir algo o hacer algo que luego tendremos que tratar de reparar, siempre que se pueda. Hay veces en las que es difícil volver al mismo punto en el que estábamos antes del conflicto, por lo que hay que pensar muy bien si vale la pena que ese problema cambie para siempre una relación o si es un asunto tan grave que de por sí sabemos que todo cambiará después de ello, aunque al final se arreglen las cosas, porque hay personas que perdonan pero nunca olvidan.