Después de algún tiempo voy a hacer un post que no trata de música o viajes (virtuales), ni de artistas, en esta oportunidad el protagonista soy yo, sencillamente yo.
Quiero hablar en esta ocasión sobre mí experiencia al salir del país y procurar avanzar en condiciones y cultura distintas, obviamente es mí historia y no tiene porqué parecerse a la de otros.
NO ha sido para nada mala la experiencia, por suerte he logrado poco a poco adaptarme a esta nueva realidad,. Lo primero a lo que me enfrenté es al cambio climático, Bogotá es conocida también como la nevera, y no es por nada este sustantivo, ya que su temperatura promedio es de 13.5 grados. Y considerando que vengo de Venezuela, país tropical y del caribe, de zonas con temperaturas todas por encima de 30 grados.
Bueno, entenderán. Sin embargo, al clima uno se va a adaptando poco a poco, incluso al hecho de que por cuestiones de altura los niveles de oxígeno son menores en esta ciudad, el cuerpo es sabio y con el pasar de los meses lo compensa aumentando la hemoglobina.
En conversaciones con distintas personas, me dicen:
Su merced es venezolano, ¿cierto? Si claro. Es por el acento.
Lo primero que pasó por mi cabeza: su merced... bueno, adelanteeee...
Sencillamente no piensa uno estando en su país sobre ese detalle del "acento” en el lenguaje, pero si, tomas conciencia incluso de los distintos acentos que existen en tu país, ya que puedo encontrar aquí personas de los distintos rincones de Venezuela.
Pasado el tiempo vas asumiendo nuevas palabras, modismos propios del país, para facilitar tu proceso de comunicación. Ya no dices en una tienda me vende por favor esto, sino me regala esto; tampoco pides en una panadería me vende un guayoyo o un con leche, sino me regalas un tinto o un perico. Tampoco es parada de camionetas sino paradero de colectivos... Y así todo va cambiando. Hay que adaptarse.
Vas a una farmacia (aquí llamada droguería) y pides unos Isopos, te ven extraño y te preguntan ¿Qué es eso vecino? (Vecino aquí le dicen a todo el mundo), y respondo: vecina es lo que se usa para limpiar los oídos, un palillo plástico con algodón en las puntas. Aaah ok, usted quiere “copitos de algodón”… uumh ok, si, eso copitos...
Todos esos cambios van generando en ti en un principio un proceso de comparación entre lo nuevo y lo que dejaste, que suele extrañarse mucho los primeros días, semanas, con el paso de los meses termina convirtiéndose en tu realidad diaria, y se hace lo habitual.
Pienso en cómo habrá sido el cambio para quienes han emigrado a países en los que hasta el idioma es distinto, más drástico aún. Pero igual, toca adaptarse y sacar lo mejor del sitio al que uno se traslada. Aprender nuevos códigos
Para hacerte entender.
Saber que si te dicen: ”Que pena vecino”, es que te están pidiendo permiso para poder pasar o se están disculpando por algo, o que aquí responder solamente si a una pregunta es considerado mala educación, aquí dicen si señor/a…
Son muchas normas que inteligentemente debes ir aprendiendo y asumiendo.
No me quejo para nada, sencillamente lo he asumido como una forma de crecer como ser humano en sociedad, aprender de otras culturas es algo necesario, que sin duda alguna nos hace cambiar.
Y brindo (con mi otro yo) por ello...
Nota: Imágenes son de mi autoría, captadas con un mi teléfono Huawei Y5. Emojis utilizados son de la Aplicación Bitmoji.
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