En una casita que decoraba la pradera de un pueblito solitario, vivían Benja y Zoe María, ella de estatura pequeña y él tan alto como un obelisco, sus días se basaban en trabajar la tierra, cultivar los alimentos que consumían a diario, cuidar las ovejas, vacas y gallinas. También tenían pájaros que andaban libremente en su vuelo alrededor de la casita.
Zoe María era muy silenciosa y cuando estaba cerca de Benja se volcaba más silente, y como no estar en silencio es que Benja la miraba de tal forma que salían chispitas de sus ojos que hacían que Zoe María se conmoviera tanto que prefería callar para atesorar el momento.
La mayoría de veces cuando coincidían dentro de algún espacio de la casita o de los alrededores, tenían por costumbre cantar, cantar y cantar, básicamente su relación se basaba en cantar, inventaban canciones, se inspiraban en la naturaleza, disfrutaban de esas chispitas de amor que cada uno emanaba a través de las miradas y de los gestos. El día de ambos era un gozo de amor luminoso.
A Benja le gustaba mucho acariciar y dar abrazos, él se levantaba primero que Zoe y le tocaba los pies y luego ordeñaba las vacas para hacer el queso, Zoe se quedaba disfrutando de la sensación de chispitas de amor producida por el toque de amor que había recibido en sus pies, luego Zoe se levantaba y preparaba el desayuno.
Entre cosecha, trabajo de la tierra, cuidado de los animales, cantos, picardía y magia se desarrollaba el día de Benja y Zoe. Ah! les encantaba bañarse en un río cercano a la casita, luego del baño se acostaban en una piedra tan grande como una cama y desde allí veían a las estrellas y creaban canciones y poesía.
Luego de contemplar las estrellas se iban a dormir, Zoe casi siempre dormía abrazada por Benja, ella descansaba en la calidez de los brazos de Benja, sentía ráfagas destellantes que abrigaban sin cesar su dormir.
Un buen día Benja informa a Zoe María que debe viajar a un lugar lejos del pueblito, Zoe se pone triste y nerviosa, él le abraza diciendo, que él la vendrá a buscar, Zoe confía en ello.
Han pasado los días, los meses y los años y Benja no ha regresado. Todas las noches luego del baño en el río, Zoe se acuesta y aún siente como es sorprendida por la sensación de que Benja le abraza, ella siente las mismas chispitas de amor.
❣️Que importante es abrazar y dar cariño desde el corazón, esa sensación permanece en el tiempo y en la distancia, se siente un abrigo especial, se sienten chispitas de amor tal como si físicamente la persona estuviese presente, que maravilloso es el amor y que poderoso ❣️
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Texto e imágenes: Por @jicrochet
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