Sobre María Magdalena se ha tejido todo un entramado que mezcla la supuesta verdad sobre ella, recogida en los evangelios canónicos, y otras versiones de los llamados “evangelios apócrifos”, además de las versiones “libres”, por decirlo de algún modo.
Una de esas versiones es la que identifica a María Magdalena con la mujer que se acerca a Jesús, le lava y perfuma los pies; tal identificación es rechazada en ciertas versiones. Otra versión la ha asociado con una prostituta de la época. Lo que se afirma oficialmente es que María de Magdala, su lugar de origen, fue una mujer que siguió a Jesús, incluso hasta su crucifixión, y, según el texto del Nuevo Testamento, fue la persona a la que Jesús se le reveló luego de resucitado.
Quise en este post hacer un juego (serio) incorporando aspectos de esas versiones, en una microficción, sin ningún ánimo irrespetuoso.
No soy una esclava; tampoco una mujer servil. He vivido de lo que la vida en este tiempo nos permite, sobre todo a las mujeres. Me imagino y deseo que en otros tiempos y lugares sea diferente para nosotras.
He visto en este hombre a un líder de lo que necesitamos: liberarnos de este largo yugo. Él es pacífico y tolerante, virtudes que necesitamos los comunes.
Lo he amado, y mi corazón lo guarda. Le di mi amor, convertido en lágrimas y perfumes en sus pies. Sé que es un varón con el que quisiera sentir la máxima pasión de mi cuerpo, pero Él es otro, y quizás no lo tendré.
Aquí les dejo la extraordinaria canción de Joaquín Sabina sobre María Magdalena: