A veces he tenido el impulso de usar un cristal, otras, considero que el metal es lo ideal para ver la sangre derramar y mis venas desgarrar sin temor al qué dirán. Pero no lo hago, inhaló profundamente y me quedo estático, esperando que la locura decida nuevamente encerrarse en las paredes de su prisión. No soy tan valiente para sentir el dolor del vacío llegar a mi lado, soy un cobarde que prefiere el dolor de la multitud asfixiante. Soy un masoquista sofisticado.