Y cuando las piernas flaquean y el alma se rebela contra su molde, entiendo que el mundo está cayendo dentro de mí, admito que las guerras en medio oriente también tienen presencia por encima de mí ombligo; entiendo que los muros asqueantes de la indiferencia se construyen en mi mente, separando los hemisferios como si uno pudiera trabajar eficientemente sin el otro; hoy camino por el agua que algún día estuvo pura, pero que ahora ni siquiera puedo ver mi reflejo en ella. Porque el mundo se cae, pero yo caigo también con él. Ahora sé que ambos éramos uno. Ahora, tal vez, sea tarde.