Esta semana ha sido dura, por eso tanto silencio y tanta ausencia. He pasado más tiempo en el hospital del que me gustari, de hecho, nunca había estado tanto tiempo en el hospital.
El día martes en la noche nos llamaron para avisarnos que mi cuñadito, Moisés, de 18 años estaba en el hospital, pero como ya era tarde no pudimos acudir de inmediato ya que los taxis son demasiado costosos y el transporte público funciona hasta las 6:30 PM maximo las 7, pero ahí empezó la travesía.
El martes en la noche saliendo de una reunión de la iglesia, se montó en la parte de atrás de la camioneta de unos amigos y al arrancar él no se había sostenido bien y se vino abajo golpeándose la cabeza. Corrieron con él al ambulatorio más cercano de dónde lo remiten al hospital, pero en el hospital no pueden hacerle ningún examen porque no disponen de equipos. Eran como las 9 PM y no había dónde hacerle una tomografía. Apenas y si pudieron hacerle unos rayos X en una clínica privada en dónde se pudo distinguir que había fractura de cráneo. Que noche tan larga y angustiante pasaron sus padres en la emergencia del hospital, simplemente con el muchacho en observación, pues no le podían dar ningún tratamiento hasta no tener una tomografía. Además él no hablaba, no paraba de vomitar y estaba muy débil.
Agosto del 2022 graduación de bachiller de Moisés. Foto del álbum familiar
Cuando amaneció mi esposo y yo corrimos al hospital, llevando en el bolsillo nuestros escasos ahorros y algunas donaciones. Había que trasladarlo a una clínica privada para hacerle la tomografía que tenía un costo de 120$ y aún no llegabamos a ese monto. Él había empezado a hablar, pero se quejaba de dolor y tenía mucha inflamación. Reconoció a sus padres y eso nos tranquilizó un poco, pero se quedaba dormido al mínimo esfuerzo.
Cerca de las 10 AM logramos completar el monto de la tomografía gracias a donaciones de los hermanos de la iglesia cuadrangular a la que él asiste y le hicimos el examen. Mientras lo hacían grabamos con el celular la pantalla del equipo y le enviamos el vídeo a dos médicos. Volvimos al hospital a esperar.
Cerca de las 11 AM uno de los médicos respondió que fuéramos de urgencia a retirar el CD del examen porque había que actuar rápido ya que se había roto una arteria y había un gran hematoma en el cerebro y se había producido edema. El CD con la tomografía era necesario para evaluar mejor el caso. A las 12 nos entregaron el CD y corrimos de regreso al hospital, pero al llegar la neurocirujano de guardia ya nos había dicho que tenía que operar y nos dió la lista con lo necesario para la operación.
La situación en el hospital de nuestra ciudad es precaria y muchas veces las personas esperan meses por una operación porque no hay recursos. Es más ese día el hospital no tenía agua.
Los más impactante es que en la lista de cosas para la operación nos dieron el número de una persona que alquila el equipo necesario para cortar el cráneo, el "craneotomo", ya que en el hospital no disponen de ese equipo. Entre medicinas y el alquiler del equipo y exámenes preoperatorios se fueron varios cientos de dólares, que reunimos por donaciones de los hermanos de la iglesia cuadrangular, amigos y familiares. Estamos convencidos de que Dios intervino para hacerlo posible.
Mi esposo y su hermano en el patio de casa. Foto del álbum familiar
A las 8 PM del pasado 19 de abril entraba Moisés a quirófano después de la odisea de conseguir las medicinas y materiales en un día que era feriado y no trabajaron la mayoría de las farmacias y ventas de suministros médicos. Entró a cirugía aún faltando un catéter súper difícil de conseguir y que milagrosamente llegó cuando ya tenía cerca de una hora en el quirófano. Nos dijeron que la operación duraría 5 horas, pero cerca de las 11 PM ya habían terminado. Todo salió bien gracias a Dios.
Desde entonces, cada día hay que hacerle los exámenes de control que hemos tenido que costear de manera privada ya que la mayoría no los hacen en el hospital por falta de reactivos y equipos, son mínimo 20$ diarios en exámenes, sin meter las medicinas que nos piden. En el hospital le ponen lo que hay, pero lo que no hay debemos costearlo nosotros. Gracias a Dios hemos recibido mucho apoyo, donaciones y colaboraciones tanto de personas de la iglesia como de familiares y amigos, cada granito de arena suma, pero el camino es largo.
Moisés aún está en cuidado intensivo, sin poder moverlo de la cama, pero respondiendo bien al tratamiento. Estamos muy agradecidos con todos los que han estado pendientes de llevar comida a quienes nos turnamos para cuidarlo, sobre todo a sus padres que no han dejado el hospital desde el martes en la noche; también con los que han donado medicinas o aportado dinero; pero sobre todo agradecemos a Dios porque Moisés a recibido atención a tiempo.
Una familia en Venezuela, con un familiar hospitalizado depende totalmente de la caridad de los demás y eso es angustiante.
Han sido días muy difíciles. Muy doloroso ver a mis suegros dormir (apenas un par de horas por los nervios) en el suelo, primero de los jardines del hospital porque en recuperación no nos dejaron estar adentro, pero después dentro del hospital porque la colchoneta que nos dieron es muy pequeñita. Incluso hoy continúan durmiendo en la pequeña colchonetita que les entra apenas medio cuerpo. Estoy convencida de que Dios da una fuerza a los padres que no se la da a nadie más. Gracias a Dios ya ha pasado lo peor, sin embargo nos queda un largo camino por delante.
Esta publicación es para agradecer y dar testimonio de que en la unión está la fuerza y que Dios siempre provee.